El gobierno uruguayo culmina sus gestiones al máximo nivel político en busca de una salida para cuatro bancos suspendidos desde agosto hasta hoy , en medio de la peor recesión de la historia del país y de una fuerte controversia entre las partes involucradas.
El ministro de Economía, Alejandro Archugarry, comenzó ayer una ronda de negociaciones entre sectores parlamentarios, en busca de consenso para una ley que permita encauzar la reapertura de esas instituciones.
Paralelamente, el presidente Jorge Batlle completa con delegados del centrista Partido Independiente (tres legisladores en 120), las consultas que incluyeron a los líderes del Partido Nacional (centroderecha), el ex presidente Luis Lacalle, y del Frente Amplio (izquierda), Tabaré Vázquez.
Batlle se entrevistó además con el líder de su propio partido Colorado (centroderecha), el también ex presidente Julio Sanguinetti. En el camino hacia la aprobación de una ley para solucionar la crisis bancaria, la izquierda, en bloque con el Nuevo Espacio (centroizquierda), controla 42% de los escaños parlamentarios, el nacionalismo 22% y los colorados 33%.
Vázquez, tras su encuentro con Batlle, sostuvo: "Acordamos que el Estado uruguayo no puede poner un peso más en el sistema financiero, aparte de lo que ya ha puesto".
"Así que cuanto antes se encuentren los caminos de entendimientos y eventuales acuerdos para solucionar estos aspectos del punto de vista legal, mejor será para todos", subrayó.
"He escuchado un bosquejo" de solución, dijo dos días antes Lacalle. "En los conceptos generales estamos de acuerdo todos, pero después tenemos que ver los detalles", sostuvo el líder nacionalista, al afirmar que analizaría la propuesta con mucho cuidado.
Los bancos De Crédito, Comercial, Montevideo y Caja Obrera fueron suspendidos por falta de capitalización y liquidez después de un feriado (del 30 de julio al 5 de agosto) decretado tras la pérdida de 45% de los depósitos bancarios y de 80% de los activos reservas del Banco Central del Uruguay (BCU).