Estos mecanismos de titularización fueron desviados de su verdadero objetivo, que consistía en subdividir un tipo de riesgo
Los créditos inmobiliarios.
Para responder a una lógica fundamental del sistema bancario: tener permanentemente una buena gestión activo/pasivo (o sea un equilibrio entre el importe de los compromisos y los capitales propios).
La palabra clave es el exceso: en los últimos cinco años, asistimos a la aceleración de un sistema descontrolado.
Se ha hablado mucho de la increíble extensión del crédito en Estados Unidos, pero el mecanismo también afecta la explosión de las fusiones-adquisiciones: estos últimos cinco años fueron el período de todas las locuras, signado por las desviaciones de la titularización bajo todas sus formas.
Una liquidez no organizada asusta y crea crisis financiera.
Un mundo sin una liquidez organizada asusta y crea lo que es el centro de cualquier crisis financiera, o sea la pérdida de confianza.
Ésta afectó a todas las formas de titularización mucho más allá del primer shock del verano de 2007 y la crisis de las subprimes.
¿Hasta donde llegará esta recesión? Por desgracia, no podemos descartar una crisis bancaria mayor, que generará dos fenómenos: la reorganización muy rápida y violenta de los balances de las empresas financieras y la disminución, cuando no la desaparición, de la titularización.
Ambas cosas tienen derivaciones muy fuertes, que pueden llevar a un drenaje del crédito y por ende a un encarecimiento de su costo.
En torno de estos dos puntos deben girar los esfuerzos de análisis y reacción de las autoridades financieras mundiales.