El ministro de Asuntos Exteriores brasileño, Celso Amorim, rechazó ayer las críticas contra la actitud de los países emergentes y grandes productores agrícolas (G-20) respecto a la Ronda de Doha, y advirtió de que si no fuera por ellos "el proceso hubiera fracasado hace tiempo".
Tras el Consejo Unión Europea-Brasil en Brdo (Eslovenia), Amorin calificó de "tácticas" las acusaciones de estar "robando las negociaciones" contra el G-20, grupo liderado por India y Brasil que pide mayor generosidad a los países ricos en la negociación agrícola de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial. La Ronda, actualmente estancada, comenzó en 2001.