El Banco Central Europeo trata de limitar el flujo de información sobre la llamada Asistencia de Liquidez de Emergencia, ELA por la sigla en inglés, a la que recurren cada vez más las instituciones financieras con problemas de la zona del euro conforme se agrava la crisis de la deuda.
La concentración en el programa se intensificó la semana pasada al conocerse que el BCE había retirado a algunos bancos griegos de sus operaciones habituales de refinanciamiento y los había derivado a la ELA hasta que tuvieran suficiente capitalización.
Las acciones europeas cayeron y el euro declinó al punto más bajo en cuatro meses mientras los inversores buscaban certezas respecto de cómo se mantendría a flote el sistema financiero griego.
El episodio destaca el dilema del BCE en momentos en que trata de salvar bancos sin correr demasiados riesgos en lo relativo a su propio balance. Si bien las autoridades sostienen que es necesario rodear la ELA de un manto de secreto a los efectos de evitar el pánico, el riesgo es que los mercados saquen la peor de las conclusiones de todos modos.
“La falta de transparencia es una espada de doble filo”, dijo David Owen, economista jefe para Europa de Jefferies Securities International en Londres.
“Por un lado aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo no necesariamente queremos conocer la gravedad de la situación, ya que eso puede echar leña al fuego”.
En el marco de la ELA, los 17 bancos centrales de la zona del euro pueden proporcionar liquidez de emergencia a bancos que no puedan presentar garantías aceptables al BCE.
Cifra destacadade la ELA
189- mil millones de dólares, estiman que tienen bancos centrales de la zona del euro en ELA.