La crisis que atraviesan las economías de los Estados Unidos y Europa, esta vez no contagiarán fuertemente a Panamá. La vacuna para contrarrestar las secuelas de la turbulencia que enfrentan estos mercados se halla en la diversificación de la economía panameña.
Y es que ahora no solo tiene a EE.UU. como uno de sus principales socios comerciales sino que tiene a la región y varios países de Latinoamérica como el as para compensar cualquier caída.

A juicio de varios expertos, no se trata de una crisis internacional, sino de economías muy puntuales como lo son la de los Estados Unidos y Europa que se consideraban antes países desarrollados. No se puede decir que está pasando lo mismo en Asia, América del Sur y algunos países de África.
Hoy día lo que está ocurriendo son cambios contractuales. Incluso las proyecciones que ha hecho la Corporación Andina de Fomento y el Banco Mundial indican que la estructura económica mundial para el 2030 estará dominada por países como China, India, Brasil.

Tenemos que dejar a un lado el dicho de que cuando los “Estados Unidos se resfría a Panamá le da pulmonía”, manifestó Alberto Vallarino, titular del Ministerio de Economía y Finanzas.
Puso como ejemplo los resultados que se dieron en el 2009 cuando se intensificó la recesión en los Estados Unidos, y Panamá, por el contrario, presentó un sólido nivel de crecimiento.

“No creo que sea justo seguir diciendo ese estribillo”, enfatizó el ministro, y añadió que la realidad mundial es cambiante y tenemos que acostumbrarnos que estamos viviendo un mundo diferente, enfatizó.
En cuanto a las alternativas que está implementando Panamá como medidas de blindaje ante el desalentador panorama internacional, se encuentra en primer lugar la diversificación de la economía local.
La idea de esto es reducir la dependencia de los Estados Unidos, que se ubica como el principal socio comercial de las exportaciones panameñas, seguido de Europa.
Según Frank De Lima, viceministro de Economía, la economía de América Latina, en general, está experimentando crecimientos muy por encima de los niveles de la economía global.
Puntualmente, más del 60% de los turistas que visitan Panamá provienen de Latinoamérica, argumentó, dando a entender con su señalamiento que por lo menos la denominada industria sin chimenea no se verá afectada por la crisis de los Estados Unidos.
Igual ocurre con las operaciones de la Zona Libre de Colón. En estos momentos, el mayor volumen de comercialización se mueve con los países de la región.
Con la diversificación de la economía panameña, ya no dependemos directamente de los Estados Unidos como socio comercial, en cierto modo se convierte en una medida de blindaje.
El Gobierno de Panamá ha dicho en reiteradas ocasiones que el mayor beneficiado con la firma del Tratado de Promoción Comercial sería los Estados Unidos, porque es mucho más lo que ellos pueden exportar.
A nosotros nos importa firmar ese tratado, porque somos un centro logístico y es muy positivo, ya que se pueden instalar empresas extranjeras para que utilicen a Panamá como una base de producción o cadena de valor hacia los Estados Unidos, explicó Vallarino.
Punto crítico.
La disminución del valor relativo del dólar es uno de los aspectos que más le preocupan a la actual administración.
Con el dólar débil para lo único que nos conviene es para atraer a turistas, considera Vallarino.
Lo que haga positivo los Estados Unidos para remediar el estancamiento político en la toma de una decisión sobre los niveles de deuda, le conviene a Panamá en el largo plazo, porque en el momento en el que el dólar se comience a fortalecer no van a salir tan costosas las importaciones de petróleo y alimento.
El norte.
Los economistas ven un 30% de probabilidades de que EE.UU. sufra otra recesión, un aumento significativo con respecto a hace tres meses, según una encuesta divulgada por el diario USA Today.
La encuesta trimestral señaló que, según el cálculo medio de los economistas, las probabilidades de una nueva recesión en Estados Unidos se ha duplicado en los últimos tres meses.
Ante ese pronóstico, otro golpe a la ya frágil economía estadounidense, como más bajas en los mercados o el empeoramiento de la crisis de la deuda en Europa, "podría empujar a la nación al abismo", aseguró el diario, cuya encuesta se realizó entre el 3 y 11 de agosto pasados a 39 economistas.
Aun si EE.UU. logra conjurar otra recesión, tal como esperan los economistas, estos vaticinan que el crecimiento económico se ubicará en alrededor del 2.5% el próximo año. En la encuesta de abril pasado, los economistas habían pronosticado un crecimiento del 3.1%.
Estados Unidos requiere un crecimiento por encima del 3% para reducir sustancialmente la tasa de desempleo, que ahora se ubica en el 9.1%.
Ante ese débil crecimiento, los 39 economistas encuestados vaticinaron, además, que la tasa de desempleo bajará lentamente a 8.8% el próximo año, una leve baja sobre el porcentaje actual.
Hace tan sólo algunas semanas, los expertos habían predicho que la economía registraría un fuerte repunte en el segundo semestre del año, apoyándose en datos como la caída en los precios de combustible que, a su juicio, alentaría el consumo en otras áreas, y un aumento en la venta de automóviles. Según el diario, el pesimismo de los economistas refleja, en parte, la preocupación por la crisis de la deuda en Europa, un cálculo del crecimiento económico de menos del 1% para el primer semestre de 2011, y la rebaja de la deuda soberana de EE.UU. por parte de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poors.
Europa.
En el último año y medio, Alemania se ha opuesto a planes costosos para combatir la crisis financiera de Europa ayudando a vecinos endeudados con miles de millones en fondos de rescate y crédito adicional.
Mientras tanto, Alemania vadeó la crisis relativamente ilesa, registrando un excelente crecimiento económico, con compañías como BMW AG Daimler AG, consiguiendo jugosas ganancias y el desempleo a su nivel más bajo en años.
Ahora, con las bolsas de valores desplomándose, el principal miembro del bloque está comenzando a sentir los efectos de la baja económica continental y global, con las compañías alemanas sufriendo una reducción en la demanda de sus productos.
El aumento de las presiones de la influyente industria alemana pudiera ser más difícil para la canciller Angela Merkel, seguir resistiendo las medidas en Europa: un cambio con ramificaciones potenciales para los esfuerzos a fin de sacar el continente de la crisis.
Sin embargo, el gobierno de Merkel no parece estar listo para tomar un papel aún mayor en el combate a la crisis. En contraste con Francia, Alemania ha descartado hasta ahora aumentar la magnitud del fondo de rescates de la eurozona.
Financiamiento.
La Reserva Federal de Estados Unidos decidió extender, hasta mediados de 2013, su política monetaria que mantiene las tasas de interés bajas desde fines de 2008.
El Comité de Mercado Abierto del banco central estadounidense indicó que la economía sigue creciendo a ritmo muy lento y el mercado laboral no se recupera de manera saludable.
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, citado por Efe, dijo que el Congreso de Estados Unidos no tiene más alternativa que decidir sobre el plan de recortes que le presentará a finales de año el comité parlamentario creado para disminuir el déficit fiscal del país.
El trabajo de "esa comisión va a ser determinante", consideró.
"De aquí al 23 de noviembre (ese comité) tiene que tener unas recomendaciones de qué hacer, y esas recomendaciones las votará el Congreso positiva o negativamente, pero no tiene alternativas a discutirlas", advirtió el presidente del BID. Un análisis al presupuesto de Estados Unidos muestra que el 62% del gasto del país está concentrado en los sectores de defensa y de apoyos sociales o de seguridad social, observó Moreno, para quien es aquí "donde está el principal problema".