El precio del crudo de Texas vivió ayer una tranquila jornada de resaca tras el frenesí de las diez últimas sesiones, en seis de las cuales marcó máximos históricos, y acabó con un descenso de casi un dólar, que dejó los contratos de futuros en 95,46 dólares.
La sesión únicamente estuvo animada al comienzo, cuando los contratos de futuros del crudo de referencia en EE.UU. de más corto vencimiento (los de diciembre) subieron hasta los 97,7 dólares, después de conocerse la llegada de una nueva tormenta al Mar del Norte, que motivó la evacuación de algunas plataformas.
A ello se sumó el incendio de una refinería de Texas, que también hizo temer a los inversores una reducción en un futuro próximo del suministro de crudo y carburantes.
Sin embargo, el mercado fue relajándose, como si los inversores estuvieran tomando aire después de unos días en que las noticias y las especulaciones desencadenaron una acelerada subida del petróleo, que hace un mes se cambiaba a 79 dólares, quince menos que ahora.
En lo que va de año el crudo de Texas se ha encarecido el 56 por ciento, ya que en su último día de cotización de 2006 cerró a 61,05 dólares.
Los comentarios del presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, contribuyeron a mantener los ánimos templados respecto a los posibles problemas de suministro de materias primas, que es una de las inquietudes que más altera los precios del crudo.