La principal preocupación de una mujer embarazada es el cuidado de su futuro bebé. Por eso, deben dejar de fumar, no beber alcohol y cuidar su alimentación. Sin embargo, al momento de conducir aparece la duda. ¿Deben ponerse el cinturón de seguridad? O por el contrario, ¿eso sería más perjudicial para el feto? Aunque en varios países las leyes de tránsito permiten que las mujeres embarazadas dejen de usar este sistema de retención si su ginecólogo así lo especifica, lo cierto es que no hay ninguna razón para que no se abrochen. Si bien es cierto que el cinturón puede oprimir el vientre y ser molesto, estos pormenores se pueden evitar si se lo colocan correctamente o con un adaptador específico.
¿Cómo se debe colocar? En caso de que no se disponga de ningún dispositivo específico, la parte superior del cinturón debe cruzarse entre los senos.
La parte inferior se colocará en los muslos, a la altura de las ingles y siempre por debajo del abdomen.
Así, en caso de accidente, la fuerza de la inercia se dirigirá hacia la pelvis sin dañar el útero. Para una mayor comodidad, y ganar espacio, es aconsejable alejar el asiento del puesto de mando. Además, de esta forma, en caso de activarse el "airbag" su vientre estará más alejado y el impacto producido contra el estómago será menor. Es importante que las dos bandas que componen el cinturón estén en contacto directo con la madre y no utilizar ningún tipo de almohadilla entre el cinturón y el cuerpo, aunque sea más cómodo. Jamás inhabilitar una de las bandas.