Los carnavales pasaron, atrás quedaron las borracheras colectivas, las reinas y el ritmo de la música para darle paso a la cuaresma, tradición que los panameños conmemoran todos los años.
La cuaresma representa los 40 días antes de la crucifixión de Jesucristo y como todos los años, según nuestra cultura, los viernes es prohibido, por tradición, comer carne de res o de pollo, lo que da paso al consumo masivo del marisco.
Como ocurre anualmente, la demanda de los productos marinos aumenta y también la especulación de los precios, mucho más cuando el precio de los mariscos está a libre oferta y demanda.
En el Mercado del Marisco, un vendedor limpia un pargo rojo, mientras discute con una señora por el precio del producto marino y es observada por un cargador de hielo que lo vierte sobre unos camarones.
Un recorrido por varios puestos del mercado indicó que una libra de pargo rojo oscila entre B/.1.40, B/.1.75, B/.1.25 y B/.0.90; mientras que la libra de cojinúa está en B/.0.90, B/.1.00, B/.1.10 y B/.0.85.
La libra de sierra cuesta B/.1.00, B/.0.95 y B/.1.15; el precio de la corvina chica es de B/.1.70, B/.1.50, B/.1.30 y B/.1.90; el salmón oscila entre B/.0.80, B/.0.90, B/.1.00 y B/.1.25.
Otro producto del mar que se consume son los camarones que, a pesar que estamos en tiempo de veda, lo puede conseguir a un precio por libra de B/.3.00, B/.2.50 y B/.3.20.
La cola de langostinos fue el único producto marino que vimos en 3 puestos de venta a un precio de B/.6.00, pero los vendedores nos indicaron que las personas que adquieren este producto dan la impresión de ser "de plata".
Los mariscos señalados anteriormente son los más consumidos por los panameños de varias clases sociales.
no aplica los correctivos necesarios.
Según el administrador del Mercado del Marisco, Jorge Luis Olivares, los productos marinos que se venden allí son frescos, menos el camarón, debido a que actualmente estamos en tiempo de veda.
Dijo que los compradores tienen que recorrer los 69 puestos de venta y escoger los precios que más le convengan a su presupuesto, además destacó que los inspectores del Ministerio de Salud permanecen en el edificio para garantizar la salubridad.
Añadió que recomiendan a los consumidores no tocar el marisco, sino que puede solicitarle al vendedor que le muestre las agallas, que revise que el pescado tenga el color rojizo y la carne esté firme.
"Ningún cliente debe tocar el producto, porque nosotros no sabemos de dónde viene esa persona y traiga contaminación en sus manos y se la transmita al marisco", expresó Olivares.
Afirmó que si los clientes notan que algún producto no reúne las condiciones de salubridad, deben llamar al Ministerio de Salud que tiene sus inspectores dentro del mercado, ya que ellos certifican la calidad del marisco.
Pero, existen otros productos del mar que también pueden conseguirlos enlatados en los diversos supermercados del país, ellos son las tunas y las sardinas, al menos los más accesibles para el panameño común.
Una lata de sardina de 5.5 onzas puede costar entre B/.0.79 si es importada y B/.0.56 si es nacional, mientras que la de 15 onzas tiene un precio que oscila entre B/.0.99 si es panameña y B/.1.15 si proviene del exterior.
En cuanto a las latas de tuna nacionales cuestan entre B/.0.44, B/.1.35, B/.1.05 y B/.0.80 mientras que los precios de las importadas están en B/.0.79, B/.0.99, B/.1.80, B/.0.75 y B/.1.40.
nto, de lo contrario no la compre.