En el 2008 se produjeron más de cuatro millones de toneladas de crudo y gas acompañante, un 1,3 por ciento más que en 2007
La posibilidad de que Cuba se convierta en un país exportador de petróleo, tal y como anunciara Fidel Castro en algún momento, parece aún remota, según lo explicado a la prensa extranjera por los directivos de la empresa cubana de petróleo (CUPET).
"La predicción nuestra es mantener los actuales niveles de producción; nosotros nos sentiríamos satisfechos si logramos mantener ese nivel de 80.000 barriles diarios de petróleo".
"El balance de importación y exportación es negativo, por lo tanto Cuba es un país importador de petróleo y esto tiene un peso fundamental en la economía cubana".
"Nosotros satisfacemos aproximadamente el 50 por ciento de las necesidades y lo consumimos prácticamente todo", explicó en un recorrido que realizó con la prensa extranjera por la cuenca petrolera cubana, en la costa noroccidental de la isla.
El petróleo que se extrae en Cuba es muy pesado por lo que se usa para las plantas de generación eléctrica, que fueron adaptadas para ese fin, a pesar de lo cual requieren constantes mantenimientos debido a los daños que ese crudo les provoca.
Además se utiliza el gas acompañante para la red doméstica de cocinas en miles de hogares habaneros y en una planta de producción de electricidad que genera 400 megavatios, equivalente a la capacidad que hubiera tenido la inconclusa central nuclear rusa de la provincia de Cienfuegos.
Poca rentabilidad.
Hasta ahora no se ha descubierto ningún pozo rentable en aguas profundas, donde operan seis empresas de España, Venezuela, Malasia, India, Vietnam y Noruega, mientras que la Sherrit de Canadá acaba de abandonar la búsqueda en el mar.
Las reservas probables en las aguas cubanas del golfo son de aproximadamente 20.000 millones de barriles pero aclaró también que hasta ahora el trabajo ha sido infructuoso, incluso para Repsol de España, la empresa que lleva más tiempo en la zona.
Según las fuentes cubanas, los españoles están en un periodo de análisis de los estudios sísmicos, geológicos y de evaluación para decidir si continúan la prospección o comienza la exploración. El problema de la perforación en aguas profundas está en que los pozos deben tener grandes volúmenes de producción para que su extracción sea rentable, ya que la plataforma que se necesita cuesta tres millones de dólares diarios.
"Un pozo de 100 barriles en tierra es bueno pero en el mar no es rentable.
En el mar tendría que producir 10.000 diarios", "un pozo en aguas ultra profundas puede llegar a costar $100 millones e incluso mucho más que eso".