Economía

Cuba, ¿preparada para un boom del turismo?

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó el levantamiento de las restricciones de viajes y envíos de remesas a la isla.


La euforia, la cautela, o la indiferencia suelen ser calificativo con que distintos grupos en la Isla de Cuba valoran el levantamiento de las prohibiciones de viajes de los nativos que residen en Los Estados Unidos y sus descendientes.

Lo cierto es que no se puede ni ignorar ni menospreciar, ni desdeñar su valor positivo. Más allá del hecho político que significa derogar tan arcaica restricción, la normalización de los viajes contribuirá a la fluidez de las relaciones familiares, de una diáspora que añora el reencuentro sistemático con sus seres queridos y de estos con ellos y por supuesto el aporte financiero a la caja del gobierno cubano, que le ofrece una liquidez importante en tiempo de crisis.

Si sumamos la potencial eliminación en breve de la libertad de viajar de los ciudadanos norteamericanos, realmente estaríamos ante una explosión en viajes, hacia un destino desconocido para la inmensa mayoría de los estadounidense.

 

Un estudio del Centro de Política Internacional ---un tanque pensante norteamericano---sitúa al eliminar las restricciones de viajes de sus ciudadanos en 3,1 millones de visitantes anuales y un millón la de los cubano-americanos. Según el mencionado estudio favorecería de manera inmediata a las líneas aéreas que podrían tener ingresos de $250 a $415 millones progresivamente en un año, la estimulación a la industria de cruceros de EE.UU y la generación de 16 a 23 mil nuevos empleos.

Es sin duda alguna, un negocio con beneficios recíprocos para ambas partes.

Medios de prensa estadounidenses citan a "un funcionario de la Casa Blanca" que afirmaban que el presidente Obama emitió una Orden Ejecutiva para liberar completamente los viajes y las remesas a la isla.

 

El gobierno de Raúl Castro considera un reto ideológico esta afluencia de visitantes provenientes de Estados Unidos. "La Revolución ha enfrentado situaciones ideológicamente complejas como la visita de los cubanos emigrados, la legalización del dólar, la apertura del turismo internacional o el Periodo Especial (crisis económica de los 90)", pero sin embargo esta “avalancha de turistas” del país vecino, sería algo inédito y pondría a prueba la capacidad del sector turístico y de todo el andamiaje gubernamental para enfrentarlo.

El contacto con los turistas norteamericanos, famosos por sus generosas propinas, despierta desde ya curiosidad en los trabajadores de establecimientos hoteleros y gastronómicos que lo comentan con ansiedad. Para ninguna de los dos actores es innegable que el enfrentamiento será diferente, apuntando al terreno ideológico más que a la estéril confrontación política y económica que ha durado ya 50 años.

La Habana, por su parte, multiplicaría el número de turistas que visitan el país, con la ventaja de que los estadounidenses gastan más y provienen de un mercado mucho más cercano que Europa, Canadá e incluso algunos países de Latinoamérica.

 

La reciente visita a Cuba de un grupo de legisladores demócratas se produce en un momento de cambio en el que ya se modificaron algunas de las restricciones impuestas por George W. Bush a los viajes y al envío de dinero a Cuba y se esperan medidas de mayor calado.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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