El inicio de las conversaciones para reparar 50 años de relaciones rotas parece haber dejado al gobierno del presidente Raúl Castro enfocado en arrancar concesiones adicionales sin ceder a las exigencias estadounidenses de más libertades.
A pesar de los beneficios aparentes que unas mejores relaciones bilaterales podrían tener para la golpeada economía del país caribeño.
Después de comenzar la semana pasada las conversaciones de más alto nivel en varias décadas entre ambas naciones.
Los funcionarios cubanos se mantuvieron firmes en rechazar reformas importantes que Estados Unidos promueve como parte del sorpresivo intento del presidente Barack Obama para restablecer lazos y reconstruir las relaciones económicas con la nación de gobierno comunista.
Los diplomáticos cubanos dejaron claro sus objetivos, han dicho que no se puede renunciar a los principios en los que cree.