Una vez transcurrido las 12 de la noche del 25 y 31 de diciembre, en cada casa que usted visita para dar las felicitaciones, lo primero que le brindan es comida navideña.
Los consumidores aprovechan estas fechas para adornar sus mesas con diversos platillos alusivos a la ocasión, por lo que deberán tener en cuenta que la manipulación y el almacenamiento inadecuado constituyen las causas principales de toxiinfecciones alimentarias durante estos días.
Agasajar en Navidad a nuestros familiares y amigos con una mesa generosamente surtida de manjares, constituye una costumbre muy arraigada en nuestra sociedad.
Los problemas comienzan cuando las mesas y las casas se van vaciando de comensales y visitantes, y los restos de comida se almacenan en la cocina, sin saber en muchos casos cómo conservar los alimentos o los platos sobrantes, con el consiguiente riesgo de toxiinfección alimentaria.
Guarde las sobras en un recipiente limpio, poco profundo y que pueda taparse. No las deje en el que se cocinaron o sirvieron.
Divida las porciones grandes en raciones más pequeñas y coloque éstas en recipientes de un máximo de 5 centímetros de profundidad, para acelerar la refrigeración.
En caso de que sirva espárragos, lo mejor es que reserve un caldo para poder conservar los que sobren, pero si estaban envasados en lata, deseche ese envase, ya que una vez abierta la lata, su interior se oxida rápidamente.
Conserve los espárragos sobrantes en un recipiente de plástico o cristal, y no olvide taparlos y guardarlos en el frigorífico.
Recuerde que los alimentos o platos cocinados deben consumirse, refrigerarse o congelarse en un plazo de dos horas, pero en caso de que se mantenga a temperatura ambiente durante más tiempo (incluso menos de dos horas, si la temperatura es alta), las bacterias se pueden reproducir hasta alcanzar niveles nocivos, por lo que el consumo de estos alimentos resulta arriesgado para la salud.
Las sobras es preferible que sean consumidas en un plazo de dos días, ya que algunos productos se mantienen en buen estado entre tres y cinco días, pero cuanto más tiempo se conserve la comida cocinada, mayor será el riesgo de intoxicación alimentaria. Congele los restos que no se vaya a comer de inmediato, sin olvidar señalar la fecha en el recipiente.
Si va a recalentar las comidas sobrantes, deje que las salsas, las sopas y los jugos de la comida hiervan durante unos minutos, luego remueva bien la comida para asegurarse de que se calienta por todas partes y sírvala muy caliente.
Tenga presente que para eliminar microorganismos patógenos, el centro del alimento debe alcanzar los 65ºC. Evite recalentar la comida más de una vez, por lo que es preferible calentar únicamente las raciones que vaya a consumir, y reserve el resto. Nunca añada a los alimentos conservados el sobrante de las raciones recalentadas.
No consuma las sobras cuando no esté seguro de su inocuidad o no sepa cuánto tiempo llevan almacenadas. En caso de su alimento haya estado almacenado por demasiado tiempo, o cuyo aspecto u olor resulten dudosos, lo mejor que puede hacer es botarlo.
Tenga especial cuidado con la sopa de pescado o marisco, tan habitual en estas fechas, ya que fermenta con facilidad. Igualmente deseche los alimentos que presenten malos olores, cambios de color, viscosidades, zonas mohosas o enturbamientos en líquidos. Todos estos signos nos indican que la descomposición del alimento ya ha comenzado, lo que supone un foco de contaminación microbiana.
Es preferible deshacerse de una comida a enfrentar trágicas consecuencias que podrían perjudicar no sólo su salud, sino peor aún ocasionarle la muerte. Disfrute de esta Navidad y Año Nuevo tomando las mejores precauciones.
Cuidado con las sobras de comidas
Si usted aún no tiene planeado lo que ofrecerá para estas fiestas, lo más indicado es que sea moderado a la hora de preparar su comida navideña.