Datos
- 5 días fue la reunión anual desde el prisma de que había que abandonar el “modo crisis”.
- 2012 año en el que ganó impulso el proceso de la integración de los países de Europa.
La cumbre de Davos, organizada por el Foro Económico Mundial (WEF), cerró el día de ayer su 43 edición con la convicción de que lo peor de la crisis ha pasado, y con el debate abierto sobre las reformas y las políticas monetarias que hay que adoptar para evitar una nueva recaída de las principales economías.
Las élites políticas y financieras coincidieron en que hay luz al final del túnel de la crisis que estalló en 2008, pero no se pusieron de acuerdo sobre cuál es la receta que garantizará que la tímida recuperación se consolidará y que no habrá nuevos sustos.
El WEF planteó su reunión anual de cinco días en los Alpes desde el prisma de que había que abandonar el “modo crisis” y los invitados se esforzaron en ver el vaso medio lleno, pese a las previsiones que siguen apuntando que las economías de los países ricos seguirán planas, especialmente en el caso de la zona euro.
El más claro fue el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que situó el horizonte de la recuperación de la estancada economía europea en la segunda mitad de este año.
Mario Draghi afirmó que el año pasado fue el del relanzamiento de la moneda única europea y lo atribuyó a “los progresos extraordinarios de los Gobiernos en consolidación fiscal y las reformas estructurales” y destacó que “por primera vez en muchos años, el proceso de reiniciar la integración europea ganó impulso en 2012”.