George Bush tocaba anoche con los dedos de la mano el cumplimiento de su promesa electoral de un recorte masivo de impuestos. Rechazando una tras otra las enmiendas del ala izquierda del Partido Demócrata, los republicanos, apoyados por un puñado de demócratas moderados, se disponían a aprobar en el Senado una rebaja de la presión fiscal de 1,35 billones de dólares (259 billones de pesetas) a lo largo de 11 años. Esta cifra, ya aprobada por la Cámara de Representantes, es la mayor bajada de impuestos en EE UU desde los años ochenta, bajo Ronald Reagan.
Los detalles del recorte ya aceptado por la Cámara de Representantes y el que anoche se aprestaba a ratificar el Senado son diferentes, por lo que, en las próximas semanas, ambos organismos legislativos tendrán que celebrar negociaciones para limar las diferencias y establecer un paquete común.