La decisión de la Unión Europea (UE), de obligar a las aerolíneas a pagar por el dióxido de carbono (CO²) que emiten a partir de 2012, ha generado una fuerte oposición en países de Latinoamérica, Estados Unidos y China, y amenaza con desatar una verdadera guerra comercial.
La medida fue adoptada en 2008, y supone incluir la aviación en el sistema comunitario de comercio de derechos de emisión, lo que en la práctica equivale a tener que pagar por cada tonelada de CO² emitida en trayectos con origen o destino en la UE.
Su entrada en vigor el año que viene inquieta especialmente a las aerolíneas estadounidenses que operan diversos vuelos transatlánticos.
Las principales compañías del sector en EE.UU. (American, Continental y United) denunciaron la legislación europea ante la justicia británica, que a su vez consultó al Tribunal de Justicia de la UE.