El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, pidió en la capital china un yuan más fuerte y defendió la continuidad del dólar como divisa de reserva en el Foro Financiero Internacional, donde líderes económicos examinaron la actual recuperación de la crisis global.
En la sexta edición de ese foro, que se clausuró ayer en la capital china, Strauss-Kahn se mostró contrario a las peticiones de países como China para crear una nueva divisa transnacional que sustituya a la estadounidense en las reservas mundiales, y también a la actitud china de mantener su moneda a un precio estable y bajo.
“Creo que el dólar seguirá siendo la principal moneda de reserva durante algún tiempo”, admitió Strauss-Kahn en su discurso, afirmando que el actual sistema monetario internacional “pese a sus problemas, está todavía funcionando razonablemente bien”.
“Se ha mostrado fuerte en la reciente crisis, y las preocupaciones acerca del dólar a corto plazo pueden disminuir mediante acciones apropiadas de las autoridades estadounidenses”, señaló el director gerente del FMI.
No obstante, reconoció que las propuestas pidiendo una reforma del sistema de reservas procedentes de economías como China “son valiosas” e “influirán en discusiones futuras” sobre una posible reforma monetaria mundial.
China propuso este año que, ante la debilidad económica de EEUU, se cree una nueva divisa de reserva que sustituya al dólar, o un sistema de reserva multidivisas en el que monedas como el euro, el yen o el propio yuan chino también sean consideradas.
Respecto a la moneda china, Strauss-Kahn también mantuvo una postura similar a la del Gobierno estadounidense, que pide un yuan (o “renminbi”) más fuerte respecto a su dólar.
“Permitir que el renminbi y otras divisas asiáticas se revalúen ayudaría a incrementar el poder adquisitivo de las familias, aumentar el porcentaje de los ingresos de los trabajadores en la economía y proveer los incentivos necesarios para reorientar la inversión”, señaló Strauss-Kahn.
EEUU ha pedido a China que aumente el valor internacional de su moneda para reducir el superávit comercial.
Durante los últimos años de la Administración Bush, las presiones de Washington hacia Pekín disminuyeron a medida que el yuan ganaba valor respecto al dólar, pero el nuevo presidente, Barack Obama, ha subrayado la necesidad de continuar las negociaciones.