La creciente demanda, la política de reservas de algunos países, la situación en Irak y las dudas sobre la futura producción de la OPEP son claves para explicar el alza del precio del barril de petróleo en los mercados internacionales.
Así lo aseguran analistas del sector en Nueva York que, frente a una nueva semana de tensiones, desgranan cada uno de los factores que han hecho que el barril (159 litros) de petróleo registrara un precio medio en lo que va de año de unos 36 dólares y marcara en los últimos días precios nunca vistos desde que se creó el contrato a futuro de un mes, hace 21 años.
Los expertos aseguran que la situación actual no es comparable a la crisis energética que hubo en la década de 1970, pero también reconocen que hay motivos de preocupación.
El viernes pasado, el barril del llamado petróleo intermedio de Texas cerró la semana a un precio de 41.38 dólares en el New York Mercantile Exchange, en una sesión en la que llegó a marcar un precio de 41.55 dólares el barril.
Las perspectivas para la próxima semana no son muy alentadoras, ya que, si bien economistas y analistas del mercado divergen en cuanto al impacto que estos precios tendrán sobre la economía mundial, parecen coincidir en que no habrá una caída en el corto plazo.
Entre los múltiples factores que influyen en el mercado está la violencia en Irak, donde la producción ha vuelto al nivel que tenía antes de la guerra, pero donde la industria necesita una considerable inversión en infraestructura que puede no llegar si no mejora la seguridad.
Existe además el temor a que aumenten los ataques a instalaciones petroleras de otros países, como Arabia Saudi, lo que socava la confianza de los inversores respecto al suministro de la región, de donde procede un tercio del petróleo producido en el mundo.
Por otra parte, algunos expertos recuerdan que la producción de Venezuela, que es el quinto exportador mundial y cuarto abastecedor más importante de EU, está todavía por debajo de la capacidad que tenía antes de la huelga del sector a principios de 2003.
El temor a una escasez de crudo ha llevado EU, China, India o Corea del Sur, a incrementar sus reservas, lo que limita la oferta.