Pero al abrirse la discusión de nuevas normas para regular la calidad del asfalto, los agentes del mercado han denunciado un sistema monopólico que les ata las manos por parte de la compañía Chevron-Texaco (antigua Refinería Panamá).
Según Carlos St. Malo, Chevron-Texaco, es por ley el suplidor único de esta materia prima. St. Malo, gerente de Derivados del Petróleo S.A., atribuyó los altos precios, las anomalías en el sistema de facturación y las irregularidades en el despacho del asfalto, a esta situación que impacta a quienes trasiegan el producto.
"Hace 40 años Refinería impuso sus propias normas en el mercado del asfalto, en ese entonces esas reglas eran válidas" señaló.
Pero una vez convertida en Chevron-Texaco realizó nuevos cambios según St. Malo. El gerente de Derivados de Petróleo dijo que Chevron Texaco subió sus precios en un 40% si se compara con los precios en el mercado internacional.
Luego, con el Decreto N° 36 (que establece la Política de Hidrocarburos) se limitó la posibilidad de traer asfalto de otros proveedores, con lo que se impide la competencia.
Esto lo convierte en el "único proveedor" en el mercado.
En este sentido, St. Malo aboga por un cambio en la ley N° 36 para abrir el mercado. "Los precios del asfalto son altos en Panamá. En el Golfo de México se paga 0.65 centésimos por cada galón, mientras que en Panamá el galón oscila alrededor del $1.28". Además, denunció que existen anomalías en el sistema de facturación y no hay regularidad en las medidas del despacho del producto porque es despachado por volumen y no por peso.
Esto es importante porque la temperatura del ambiente a la hora del despacho afecta el volumen del producto.
El Panamá América intentó contactar a Raúl Córdoba, gerente de la empresa Chevron-Texaco, pero no se logró ninguna respuesta.
En anteriores declaraciones Córdoba ha señalado que actualmente existe una liberación de precios para la venta de ese producto.
Advirtió en su momento que quién desee importar asfalto debe tener las instalaciones adecuadas.
Este producto es de vital importancia para el país porque es utilizado en la pavimentación de las carreteras.
Si la calidad no es la correcta, se deteriora antes de tiempo y causa pérdidas millonarias al Gobierno y a los usuarios.
El asfalto deteriorado tiene repercusiones en la economía porque las carreteras en malas condiciones encarecen el transporte.
Un transporte encarecido aumenta el precio de los productos al consumidor. Las carreteras en malas condiciones pueden afectar el transporte oportuno y seguro de enfermos y accidentados.
La factura de mantenimiento y reparación vehicular aumenta a causa de carreteras en malas condiciones.
La calidad del asfalto que se utiliza para la construcción de las carreteras debe ser mejorada. Sión R. Atencio , jefe del Departamento de Ensayo de Materiales del Ministerio de Obras Públicas, dijo que existen tipos de asfaltos muy blandos que no son convenientes para el clima del país y otros que no cumplen con las normas de penetración.
Las pruebas de calidad indican que este tipo de asfalto tiene muy poca durabilidad. Por ejemplo: el período de durabilidad de las carreteras es del orden de los 12 a 20 años, sin embargo, se ha notado que a los 8 meses de colocada la mezcla asfáltica comienzan a verse los daños.
A pesar de existir una norma "COPANIT 382" que regula el suministro de los asfaltos ésta no es de uso obligatorio. Ello ha provocado que se apliquen productos que no cumplen con las normas de calidad.