La empresa japonesa Mitsubishi Heavy Industries y la anglo-holandesa Royal Dutch Shell desarrollarán plantas petroleras que inyecten en el subsuelo parte del CO2 que emiten para facilitar la extracción de crudo y contaminar menos, informó ayer el periódico Nikkei.
Esta tecnología permite comprimir parte del dióxido de carbono que produce una planta petrolífera para inyectarlo a unos mil metros de profundidad, con lo que se consigue impulsar hacia la superficie el crudo a la vez que se lanzan menos gases a la atmósfera.
Las empresas estiman que una instalación que emita 10.000 toneladas de dióxido de carbono al día podría elevar su producción diaria de crudo en unos 40.000 barriles gracias a esta tecnología.
Según el Nikkei, las empresas consideran que podrían empezar el 2008 a conseguir contratos para construir plantas de este tipo.