El desempleo en Costa Rica se debe más a los factores estructurales como falta de innovación en la industria, un dinamismo en sectores saturados y escasos niveles de educación, y menos a problemas coyunturales, reveló un estudio de la estatal Universidad Nacional (UNA).
La Escuela de Economía de la UNA divulgó un estudio sobre los factores que podrían explicar el alto desempleo que durante el último trimestre del 2014 alcanzó el 9.7%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La coordinadora de la investigación, Roxana Morales, indicó en una conferencia de prensa que casi un 70 % de los desempleados en el país no han terminado la secundaria, por lo cual, por más atracción de inversión extranjera directa, la fuerza de trabajo no tiene la capacitación adecuada para acceder a nuevos puestos.
"Hay más problemas estructurales que coyunturales. Por ejemplo, a pesar de que los problemas coyunturales se resuelvan y se dinamice la economía, las características de estudio de los desempleados no les va a permitir acceder al mercado laboral", afirmó Morales.
Entre otros problemas estructurales, la investigación destaca un cambio en la estructura productiva, ya que la manufactura y la maquila ha perdido peso, mientras que actividades con mayor nivel de especialización ha tomado auge.
Además, el atraso en infraestructura, la excesiva cantidad de trámites para iniciar nuevos negocios y los avances tecnológicos que desplazan la mano de obra también acentúan el desempleo en Costa Rica.
"Tenemos una pérdida de competitividad del país, un problema de falta de innovación. Aunado a esto están los pocos egresados de carreras afines a las ciencias e ingenierías, las cuales son las que presentan mayor oferta laboral", aseveró Morales.
Por otra parte, los aspectos coyunturales del estudio revelan que el débil dinamismo de la economía internacional ha afectado las exportaciones y la llegada de turistas.
Morales también destacó que en el último año hay una tendencia a la baja en el empleo del sector público, ya que la cantidad de ocupados se redujo en 40,429 personas, por lo tanto el Estado "no tiene capacidad de absorber más mano de obra desempleada".
Entre algunas de las recomendaciones propuestas en la investigación, la experta indicó que se deben realizar alianzas entre empresas privadas y el sector público para creación de competencias laborales.
Además, impulsó fomentar la formalización y generar empleos que tengan una baja calificación ya que la cantidad de mano de obra posee bajos niveles de escolaridad.