"Mantengamos los puestos de trabajo aquí, en Estados Unidos". El candidato demócrata John Kerry lanzó una amplia campaña televisiva contra la política del presidente George W. Bush de "generar trabajo en el extranjero", y prometió la creación de 10 millones de nuevos empleos "en Estados Unidos, no en el extranjero".
Los anuncios, de 30 segundos, empezaron a ser difundidos en 17 estados de la Unión, considerados decisivos para la elección presidencial de noviembre próximo. Entre ellos figura Florida -gobernado por Jeb Bush, hermano del presidente, que le dio en 2000 una corta pero decisiva victoria al actual inquilino de la Casa Blanca.
Después de los debates sobre la guerra de Irak, o sobre lo que se pudo o no hacer para evitar los atentados del 11 de setiembre de 2001, la mayor preocupación del electorado estadounidense está ahora en primer plano: el empleo.
Según un sondeo de Los Angeles Times, publicado el viernes, la situación económica del país es, junto a la seguridad nacional, el máximo problema de la nación para un 45 % de los encuestados.
Pero esta campaña de Kerry se inició paradójicamente el mismo día en que la administración Bush pudo, al fin, mostrar buenos resultados en materia laboral: la creación de 308,000 nuevos puestos de trabajo en marzo, la mayor registrada desde abril de 2000.
Sin embargo, Estados Unidos cuenta actualmente con cerca de 8.35 millones de desempleados (5.7% de la población activa).
Desempleo es la mayor preocupación en EU
Crear más de 10 mil empleos, es la propuesta del candidato demócrata de EU.