El desempleo en Estados Unidos se mantuvo sin variables y para julio se estableció en 4,5% pero la economía continúa perdiendo empleos, lo que revela, según los economistas, la debilidad persistente de la actividad, sobre todo en el sector manufacturero, en recesión desde hace un año. "En apariencia, las estadísticas de julio parecen mejores de lo esperado", comentó el economista Mark Vitner, del banco First Union. En total, se perdieron 42,000 empleos el mes pasado. Es menos de los 50,000 previstos por los analistas, que esperaban un alza de la tasa de desempleo a 4,6%. Además, el departamento de Trabajo revisó a la baja su estimación de junio a 93,000 pérdidas de empleos, en lugar de las 114,000 anunciadas inicialmente.
Pero "estas cifras muestran que la economía se debilita", estimó Mark Vitner. Sin tener en cuenta las 36,000 creaciones de puestos de trabajo en las administraciones públicas, el sector privado sufrió una reducción neta de 73.000 de sus efectivos en julio, subrayó. Según él, "una pérdida de este tipo es suficiente para persuadir a la Reserva Federal (Fed) de reducir una vez más su principal tasa directriz en cuarto punto" en el marco de la próxima reunión de su comité monetario el 21 de agosto.
La Fed ya redujo su tasa interbancaria seis veces desde enero para tratar de reactivar una actividad tambaleante y evitar una recesión. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue de sólo 0,7% en ritmo anual en el segundo trimestre, contra más de 5% hace un año en el mismo periodo.
Para John Lonski, el economista de la firma de calificación financiera Moody"s, "las últimas estadísticas del empleo son débiles y podrían sobre todo poner en duda el mantenimiento de los gastos de consumo a un nivel suficiente para sostener la economía".
Reveló que el "número total de horas trabajadas continuó disminuyendo en julio, lo que implica una contracción de la demanda de mano de obra". Esta tendencia pesa en los ingresos y, en consecuencia, en el consumo, explicó este economista para quien "el deterioro de la situación económica estadounidense todavía no terminó". El sector manufacturero perdió 837.000 empleos desde enero y esta hemorragia parece que continuará, junto a la fuerza del dólar que continúa afectando negativamente a las exportaciones de las industrias estadounidenses, señaló Lonski.
Según las estadísticas del gabinete Challenger, los despidos de las empresas estadounidenses alcanzaron 777,362 en los seis primeros meses del año contra un total de 613,960 para el conjunto de 2000. Hasta ahora, sólo la vitalidad del consumo ha permitido evitar una recesión en Estados Unidos, ya que los estadounidenses, todavía confiando en una próxima reactivación de la actividad, continuaron gastando, aumentando fundamentalmente su endeudamiento.
El economista de Moody"s destacó que la tasa de desempleo aumentó 0,5 puntos en relación a un año atrás, cuando se situaba en 4%. Históricamente, un crecimiento así del desempleo en 12 meses siempre ha provocado una recesión al implicar un freno al consumo, señaló. Más optimista, Bruce Steinberg, el principal economista de Merrill Lynch, estima que las últimas cifras del departamento de Trabajo "podrían bien señalar una estabilización de la situación del empleo".
Señaló que las demandas semanales de subsidios de desempleo habían disminuido fuertemente en las tres últimas semanas, otra señal -según él- alentadora. La fuerte baja del interés del dinero combinada al reembolso de impuestos por 39,000 millones de dólares debería comenzar a estimular el crecimiento, según Steinberg, que prevé un crecimiento de 2% en el tercer trimestre y de 3,5% en los tres últimos meses de 2001.