Durante agosto, el Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica detectó varios códigos maliciosos que se caracterizaron por su complejidad técnica, plataforma objetivo y método de comunicación con el atacante.
Por un lado, fue detectado un troyano bancario capaz de afectar directamente a usuarios de Google Chrome. Al instalar una extensión maliciosa en el navegador, los autores de esta amenaza aumentaban la posibilidad de robar credenciales bancarias de forma exitosa.

Asimismo, aprovecharon un error de diseño de un servidor gubernamental de Brasil para propagar este código malicioso. Mediante el uso de una dirección de correo legítima con dominio .gov.br, los responsables lograban mantener el anonimato.
Por otro lado, cibercriminales desarrollaron un troyano bancario capaz de afectar a Linux que posee características similares a códigos maliciosos para Windows. Aunque este sistema operativo no es popular en servidores webs y dispositivos móviles.








