La extendida sospecha de que el Gobierno del presidente Néstor Kirchner ha manipulado los datos de inflación, y la posibilidad de que su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, le suceda están convirtiendo el mercado de bonos argentino en un baño de sangre financiero.
Los bonos vinculados a la inflación, que sirven de referencia en el mercado, han caído este año un 24 %, lo que convierte el mercado de deuda de país en el de peor rendimiento del mundo, según datos compilados por JPMorgan Chase & Co. y Bloomberg.
Las encuestas muestran que Fernández es la candidata favorita para reemplazar a Kirchner en las elecciones de la próxima semana.
Ella rechaza las acusaciones de los estadísticos oficiales de que el Gobierno de Kirchner los obligó a manipular los datos del índice de precios al consumo para ocultar el alcance de la inflación.
Merrill Lynch & Co., la mayor casa de bolsa del mundo, estima que los precios podrían estar subiendo a una tasa anual
del 17%, el doble que la oficial.
``La deuda de Argentina vinculada a la inflación es el peor activo a largo plazo de los mercados emergentes'', dijo Paul McNamara, que gestiona más de 1.000 millones de dólares de renta fija en Augustus Asset Managers, en Londres no jala logre afectar al sistema.
McNamara vendió su cartera de dicha deuda cuando funcionarios argentinos dijeron en febrero que se les ordenó que eliminaran precios del índices.