Economía

Deuda Interna supera los B/.900 millones


La deuda interna del gobierno de Pérez Balladares con el Banco Nacional asciende a la suma de B/. 935.273.012, de acuerdo a la información publicada en la memoria de la entidad bancaria estatal que se distribuyó hace 48 horas.
Las cifras del endeudamiento interno fijan el estrecho horizonte financiero del nuevo gobierno. En opiniones de entendidos, aplicando hábil estrategia, el actual gobierno aprovechó al máximo el crédito del Banco Nacional en forma de sobregiros para financiar programas de obras públicas, particularmente obras viales. Pero el próximo gobierno encontrará virtualmente seca la fuente del financiamiento interno, al haberse aplicado hasta límites audaces las posibilidades de endeudamiento a través del Banco Nacional.
Durante la administración de Guillermo Endara se firmó un convenio de refinanciamiento y novación entre el Estado y el Banco Nacional para pagar el saldo pendiente del sobregiro del sector público dentro de un plazo de 25 años, contados a partir de 1994.
Pero bajo el actual régimen se firmó otro convenio de reestructuración de refinanciamiento y novación en 1998, mediante el cual se reconocen adeudos por B/.691.119.983 por sobregiro del sector público y B/. 46.754.348 por deuda vencida del mismo sector público, lo que arroja un total de B/.737.871.331.
Se conoce extraoficialmente que en el período de enero a junio de 1999 la deuda interna subió en aproximadamente B/. 66 millones, pero de esta suma se habría amortizado alrededor del 50 por ciento, aumentándose, no obstante ello, el monto de la deuda pública interna.
Con todos estos recursos aportados por el Banco Nacional el actual gobierno ha llevado a cabo sin problemas mayores su programa de modernización de la infraestructura vial.
Pero el próximo gobierno advertirá que el límite del endeudamiento interno aceptado por el Banco Nacional no le permitirá los desarrollos de obras sociales que tienen en mente los equipos de asesores.
De esta manera se cerraría el círculo de la sequía financiera del gobierno de Mireya Moscoso que encuentra hasta el tope la deuda interna y la deuda interna y, por disponerlo así la ley, no podrá invertir el capital del Fondo Fiduciario sino únicamente las utilidades que generan los depósitos en bancos de Estados Unidos y Europa.
Un analista financiero comentó que con el monto de las utilidades del Fondo Fiduciario, el nuevo gobierno sólo podría invertir en obras pequeñas que tendrán el efecto de gotas de agua en la albina de Sarigua.
Sobre los depósitos en bancos extranjeros del Fondo Fiduciario se comenta en círculos financieros que alrededor del 22 de julio se asignarían 250 millones de dólares en otras entidades bancarias, distribuyéndose entre los bancos que paguen tasas de intereses más altas.
Por otro lado es importante tener en cuenta que el Banco Nacional suscribió con el gobierno la creación del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, mediante la ley No.20 de 1995. El Fondo está formado por los recursos y valores provenientes de las privatizaciones de empresas públicas, así como de las ventas de tierras y bienes de la Autoridad de la Región Interoceánica.
De acuerdo a la memoria del Banco Nacional, al 31 de diciembre de 1998 los activos totales del Fondo ascendían a B/. 1.063.980.549.
Según un analista financiero, la situación del próximo gobierno es comparable al mito griego del suplicio del rey Tántalo, condenado a mirar las riquezas pero a no poder aprovecharlas. Con todo, en medios arnulfistas se comenta que la sequía financiera que deja el gobierno con la deuda externa e interna al tope estimulará la creatividad de los asesores seleccionados por Mireya Moscoso.


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65105
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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