El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, culpó ayer a la especulación de la crisis financiera internacional y admitió que está preocupado por los riesgos de una recesión en Estados Unidos.
También se compadeció de la situación de los grandes bancos de Estados Unidos que en el pasado criticaron a Brasil y a otros países emergentes y puso en tela de juicio el sistema financiero internacional.
"Hay una crisis en Estados Unidos, una crisis muy fuerte que ha llevado a la mayor economía del mundo a sobresaltos extraordinarios", dijo Lula durante un discurso en el estado de Río Grande do Sul, donde fue botada una nueva plataforma para la petrolera estatal Petrobras.
"Estoy convencido de que Brasil sufrirá muy poco en caso de que haya una recesión profunda en Estados Unidos. Pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados", afirmó.
"No es que no estemos preocupados. Estados Unidos es la mayor economía del mundo y el mayor importador. Tenemos que estar preocupados porque una recesión allí podrá ocasionar perjuicios a todos los países del mundo", admitió.
Junto con Rusia, Brasil es uno de los mercados emergentes más castigados por el escenario actual, en el que la bolsa de valores de Sao Paulo se ha derrumbado mientras el real ha perdido cerca del 10% frente al dólar, sólo en la última semana.
Hasta ahora Lula y sus ministros afirmaron que Brasil es una isla a salvo de esa crisis.
"Veo con cierta tristeza bancos importantes, muy importantes, que pasaron la vida dando consejos sobre Brasil y sobre lo que teníamos que hacer o no, y que ahora están quebrados o entraron en bancarrota", dijo el presidente.
"La verdad, ellos determinaron en los últimos años no que el capital pudiese circular libremente por el mundo generando empleo y riqueza, sino determinaron que la especulación financiera, pudiera imponer la lógica de la economía", proclamó.