Dinamarca asiste a la puesta en circulación del euro con expectación, con los grandes partidos a favor de su futura implantación, pero con un alto porcentaje de ciudadanos que se muestra escéptico y que prefiere esperar a ver.
La opinión de los ciudadanos daneses es fundamental en un país en el que los dos principales partidos -liberales y socialdemócratas- son partidarios de introducir la nueva moneda, pero cuyo primer intento de integración se encontró con la negativa popular en el referéndum celebrado en septiembre del 2000.
Durante la campana electoral para las elecciones de noviembre, tanto el Partido Liberal del primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, como los socialdemócratas lanzaron mensajes en favor de la incorporación de Dinamarca a la moneda única europea, opción que, en todo caso, tendrá que pasar la prueba de un nuevo referéndum.
Sin embargo, los políticos daneses -que ya tuvieron que recurrir a dos referendos para conseguir la aprobación de la mayoría de los ciudadanos al Tratado de Maastricht- ven con preocupación la hipótesis de una nueva consulta popular, ya que son conscientes de los problemas que una segunda negativa puede traer.
Los partidarios del euro confían en que la sociedad danesa siga una tendencia similar a la que refleja una encuesta realizada en la vecina Suecia, que recoge un considerable aumento del número de personas favorables a la incorporación a la eurozona según se va acercando la entrada de la moneda única.