Economía

Dinero plástico bajo la lupa

Congreso de EE.UU. discute propuesta de ley regulatoria planteada por la Reserva Federal


B astante oscura terminó la semana anterior para la economía de los Estados Unidos. Para no hablar del petróleo, baste decir que Goldman Sachs (GS), el poderoso grupo de inversión, prácticamente recomendó a los inversionistas que vendan sus acciones de los bancos y de los fabricantes de vehículos.

Sobre la industria automotriz, G S advirtió que el mercado de los autos podría ponerse peor y redujo la calificación de la bastante golpeada General Motors.

En el área bancaria se consideró el cambio radical que sufrió el mundo financiero en el último año. Repasemos: entre principios del año 2004 y mediados del 2007 -- un periodo de riqueza y sin precedentes en Wall Street??" las siete compañías financieras más grandes obtuvieron ganancias combinadas de $254 mil millones.

 

Pero en los últimos 12 meses --- según el diario The New York Times??" esos mismos bancos han reducido el valor de sus activos por la suma de $107 mil millones, apretando así sus ganancias y el precio de sus acciones. Mundialmente, todo se traduce en unos $380 mil millones, mucho de lo cual refleja la zambullida en las artificiosas y truculentas inversiones hipotecarias.

Y en medio de todo ello, la Reserva Federal reportaba que el renglón de crédito para consumo venía aumentando a un ritmo cada vez mayor, algunos meses más del doble que en los 30 días anteriores.

Tarjetas de deuda.
- La mayor proporción de ese incremento, no obstante, se produjo en las tarjetas de crédito y a una tasa anualizada del 7,9 %

 

Todo indica que los consumidores vienen "trasladando" buena parte de sus compras a las tarjetas de crédito. Directa consecuencia de la elevación de requisitos y reducción de los préstamos hipotecarios sobre la vivienda, dispuestas por los bancos, justamente tras la profundización de la crisis crediticia y bancaria que generaron políticas hipotecarias muy liberales.

Nada fortuito entonces que, por ejemplo, Master Card anunciara que para este año espera aumentar sus ganancias en proporciones de dos dígitos y subió su expectativa de largo plazo. Eso le bastó para que sus acciones subieran 7,7 y llegaran al precio de $309.

Visa por su parte, el más grande procesador mundial de tarjetas de crédito y débito, anunció que sus ganancias crecieron 28 por ciento en el primer trimestre del año ($314 millones; o 39 centésimos por acción), dado que los consumidores alrededor del mundo cargaron más pagos a sus tarjetas.

 

Los poseedores de las tarjetas fuera de los Estados Unidos, dice Visa, crecieron particularmente rápido, especialmente en los mercados en desarrollo donde se viene adoptando más el pago con "plástico" que con billetes y monedas.

Fuente se seca.
- Pero esa fuente de facilidad, que condujo a los estadounidenses y conduce a mucha gente en el resto del mundo a depender de las tarjetas de crédito para pagar sus recibos y facturas mensuales, ha empezado a secarse. Los grandes bancos afrontan mucha presión en sus balances al tener que cargar con miles de millones de dólares invertidos en devaluadas hipotecas y otros créditos que deben luchar para vender. Ahora estarían peligrando con un potencial surgimiento de pérdidas en tarjetas de crédito, ante la caída del mercado laboral y de la economía.

De modo que tras estimular el casi explosivo crecimiento de las deudas por consumo en los últimos tiempos, las compañías financieras están ahora reduciendo los límites de crédito ??" con frecuencia sin la debida advertencia-- en las tarjetas que cargan millones de personas, dentro y fuera de los Estados Unidos.

 

Los bancos que emiten tarjetas como Visa, Master Card y American Express, están bajando los topes a aquellos consumidores que han acumulado deudas mayores, residen en áreas golpeadas por la crisis hipotecaria o poseen pequeñas empresas en áreas industriales actualmente en problemas. Los emisores están tratando de reducir su exposición al riesgo. Los consumidores con muy buen historial crediticio seguramente no han percibido ningún cambio, pero los bancos emisores están ahora más cuidadosos con quienes aprueban. Por eso es que estas compañías crediticias mediante tarjeta han cortado su mercadeo por correo directo que envían a sus clientes, potenciales y actuales, según ha informado Mintel, firma investigadora de mercados.

Y en días muy recientes les ha caído un problema mayor. Reguladores de la Reserva Federal han propuesto ante el Congreso un paquete normativo que dificultaría a las entidades emisoras de tarjetas aumentar arbitrariamente sus tasas de interés, cobrar elevados cargos por penalización o imponer prácticas que para algunos grupos de consumidores califican de abusivas. Según la propuesta, Derechos de los Tarjeta Habientes de Crédito (Credit Cardholders’ Bill of Rights), las compañías emisoras deberían dar más tiempo a los consumidores para efectuar sus pagos antes de ser considerados morosos. Igualmente, a los emisores no les estaría permitido conducir pagos que cancelen deudas que cobran intereses más bajos. Y estarían restringidas para elevar las tasas de interés en un balance o factura vigente. Ben S. Bernanke, presidente de la Reserva Federal, opina que "las citadas reglas pretenden establecer una base de equidad en la operación de los planes de tarjeta de crédito"

"Los consumidores, confiando en tarjetas de crédito ??" declaró al diario The New York Times??" debieran ser capaces de predecir cómo sus decisiones y acciones afectarán sus costos". Representantes de la Asociación Bancaria Americana (American Banking Association) han dicho que lucharán contra la propuesta. Sostienen que las reglas propuestas agregarían costos pero no proveerán beneficios a los consumidores de crédito mediante tarjetas de la comunidad bancaria. Si se adoptan las normas, han dicho, probablemente ellas motivarán a algunos bancos a eliminar sus operaciones con tarjetas de crédito, dejando el negocio en manos de las más grandes entidades financieras.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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