Tras dos días de negociaciones e intercambio de información, las discusiones en las mesas de negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y Estados Unidos se han vuelto más concretas, afirmaron jefes negociadores del istmo.
Hasta el momento se han reunido las mesas de acceso a mercados, ambiente, servicios, compras del sector público, solución de controversias, y el grupo paralelo de trabajo sobre cooperación.
Eduardo Ayala, jefe negociador de El Salvador, dijo a ACAN-EFE que se inició el trabajo de la mesa sobre normas laborales, y continuará el diálogo en acceso a mercados, servicios e inversión y propiedad intelectual. Ayala indicó que "en el tema de acceso a mercado se ha intercambiado información y aclarado dudas sobre los aranceles y legislación vigente en cada país".
"También se ha abordado el tema de las salvaguardas, pero aún no se define si la negociación partirá de los impuestos vigentes en la Cuenca del Caribe, o de los aranceles del país mas beneficiado en las diferentes partidas", explicó.
En el campo de los servicios tampoco se han llegado a conclusiones, pero la jefa de la delegación de Estados Unidos, Regina Vargo, manifestó que la intención de su país es llevar todos los temas a la mesa, incluso el monopolio estatal en electricidad y telecomunicaciones que mantiene Costa Rica.
Brabeck ha pasado toda su vida professional en Nestlé, haciendo su camino hacia arriba desde una modesta posición de vendedor de helados; por lo tanto, respeta las tradiciones de la compañía, que llevan ya 136 años.
En el caso de la Nestlé, los riesgos surgen literalmente de todos lados. La compañía se inicia en 1867 - cuando Henri Nestlé empezó vendiendo un cereal que había inventado para infantes - y todavía vive en su pueblo, Vevy, en Suiza en el Lago Ginebra. Sin embargo ha dejado más que atrás sus raíces y hoy en día es quizás el más multinacional de todos los multinacionales. Sus productos están disponibles en casi todas las naciones del mundo, y su junta directiva está compuesta por dos norteamericanos, dos austríacos, un bretón, un holandés, un alemán, un mejicano, dos españoles y un sueco. Pero aún así, su cultura corporativa permanece firmemente afianzada en la tradición suiza, favoreciendo un cambio modesto y consensual por encima de la impetuosidad del estilo norteamericano. El resultado es que a pesar de toda su ambición por entrar en una nueva era de crecimiento, Brabeck no pretende seguir a la radical - y financieramente exitoso - ejemplo de uno de los principales rivales de Nestlé, el grupo anglo-holandés Unilever. Unilever ha recortado sus operaciones durante los últimos tres años, reduciendo el número de sus marcas a la mitad, para enfocarse en 400 productos claves, y cerrando 83 de sus 250 establecimientos de manufactura.