Los ministros de Finanzas de la UE comenzaron ayer a discutir sobre la reforma del sistema comunitario de supervisión financiera y, aunque todos están de acuerdo en que hace falta más integración, quedó claro que hay divergencias sustanciales entre los Estados y que el acuerdo está todavía lejos.
La Comisión Europea ha planteado, sobre la base de las propuestas de un grupo de expertos, establecer un nuevo órgano para vigilar la estabilidad del sistema financiero, apoyado en la estructura del Banco Central Europeo, y crear tres autoridades para la supervisión del sector bancario, asegurador y bursátil.
Las autoridades nacionales seguirían encargadas, no obstante, de la vigilancia diaria de las actividades de las entidades y se pondrían en marcha equipos de supervisores para los grupos financieros transfronterizos.
Bruselas pretende que estos cambios estén ya en vigor en 2010 y, con ese objetivo, presentará a los países miembros las propuestas legislativas en los próximos meses.
El ministro checo de Finanzas, Miroslav Kalousek, cuyo país preside este semestre la UE, destacó al término de la reunión que los Veintisiete coinciden en la necesidad de reforzar la vigilancia macroprudencial en Europa.