Según las cifras que presentó el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), la semana pasada, en un estudio dirigido por el economista Víctor Cruz, el sector agropecuario fue el que más sufrió en el 2009.
Cruz catalogó al sector como el “mayor perdedor en la economía nacional, ya que la contracción de la demanda externa de los productos exportables, y la pérdida de las preferencias arancelarias hacia Europa, generaron unos $250,000,000 en pérdidas de divisas”.
Para el 2010, según nos indica el catedrático Juan Ardila, lo que se desearía es que todos los panameños tengan salud y educación de calidad, y, sobre todo, la disponibilidad de alimentos durante el año a precios accesibles.
Ardila, como economista, considera que el concepto de inflación no se debe aplicar en Panamá, ya que la inflación se crea en países que fabrican su papel moneda y se le suben los precios, mientras que en Panamá, donde no se hace la moneda, lo “que vemos es una ambición desmedida de los comerciantes intermediarios”.
Actualmente, según señalan los índices, Panamá tiene una inflación de 2.1% y al cierre del 2008, era de un 9.0%. Más allá de estas ecuaciones, a opinión del Presidente el Colegio de Economistas, Raúl Moreira, otra de las prioridades del 2010, es que se dé justicia fiscal, o un sistema donde los que más ganan son en realidad los que más tributan.
“Vemos con preocupación que todo este tema o la política fiscal se está demorando en informar cómo se harán las reformas; esto crea incertidumbre local y aleja a la inversión extranjera”, indicó Moreira, quien junto a Cruz, coincidió en que el país no estuvo alejado a los efectos de la crisis internacional, principalmente por ser su economía de servicios.