Sindicalistas del sector petrolero ocuparon ayer una sede gremial en el sur argentino en rechazo a la intervención judicial de la organización y amenazaron con llegar "hasta las últimas consecuencias" en el conflicto que mantienen desde hace 24 días.
Los manifestantes del Sindicato de Petroleros Privados de la provincia de Santa Cruz repudian la reciente decisión de la Justicia de intervenir el gremio, dividido por dos facciones enfrentadas a raíz de la realización de una huelga que amenazó con provocar problemas de desabastecimiento de combustibles.
"Vamos a defenderlo hasta las últimas consecuencias. Si nos van a sacar a los palos de nuestra propia casa no lo vamos a permitir, si hay palos vamos a devolver palos", aseguró a periodistas Luis Cárdenas, uno de los dirigentes sindicales suspendidos por la resolución judicial.
Los protestantes ocuparon la sede gremial de la localidad de Caleta Olivia y prevén tomar las instalaciones sindicales en otras tres ciudades de la provincia, situada en el extremo sur argentino.
La intervención, ordenada el pasado viernes, fue hecha por pedido del Gobierno de esa provincia patagónica, que consideró que "hay una situación anárquica" dentro del gremio y un incumplimiento de la conciliación obligatoria dictada por las autoridades de ese país.
Los trabajadores manifestantes iniciaron hace 24 días una medida de fuerza por reclamos salariales, que ha paralizado totalmente los yacimientos petroleros situados en la cuenca del golfo San Jorge, de donde se extrae el 95% de la producción provincial y el 20% de la nacional de Argentina.