EL PLÁSTICO se derrite. Esta semana la empresa Productos Alimenticios Pascual S.A., pegó el grito al cielo cuando el Gobierno aprobó una medida de salvaguardia interpuesta por la empresa Celloprint S.A.
La medida aplicó sobretasas arancelarias a la importación de plásticos para envolver galletas y caramelos en 59, 9% y 79%.
Antes de la decisión gubernamental, que busca proteger la industria local, el arancel era de 6% y 0%, respectivamente.
Las autoridades del Ministerio de Comercio e Industrias aclararon que la medida es por 30 días, y no por 200 días como se había planteado inicialmente.
Esta es la primera vez que en Panamá se aplica una medida de salvaguardia.
Desde junio de 2005 Productos Alimenticios viene importando empaques flexibles pre-impresos para galletas y PVC para caramelos desde Perú y Colombia, a fin de "incrementar la competitividad y disminuir los costos de los insumos".
Pero esta importación , según Celloprint S.A., afectaba a nueve empresas panameñas que producen empaques flexibles, y por ello se hizo la solicitud de salvaguardia.
Estas empresas, a las que no se identifica, tienen una supuesta "producción nacional combinada de más de 25 millones de dólares anuales".
El Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio establece que para hacer una solicitud "por la rama de producción nacional o en nombre de ella" y pueda ser iniciada la investigación, los que la apoyan deben representar en conjunto al menos 25% de la producción total del producto objeto de investigación.
En este punto, se informó que Celloprint S.A., solo cubre el 16% de la producción total.
Ahora, la medida de salvaguardia limita la competitividad de Productos Alimenticios Pascual, pues la obliga a comprarle el plástico a Celloprint S.A., aduce el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Manufacturera de Productos de Harina, Confites y Anexos de Panamá.
Su presidente, Felipe Magallón, manifestó que Celloprint S.A., de propiedad de Juan Sosa, es una empresa que "no tiene la calidad, la eficiencia, la tecnología, y precios, lo cual impide ser competitivos contra otras empresas extranjeras que producen sus galletas con costos mucho menores".
No obstante, un comunicado de Celloprint obvia las acusaciones que se le hacen de ser una empresa ineficiente.
Más bien, aduce que la salvaguardia es de carácter temporal, y "permite a las empresas y agentes económicos nacionales la oportunidad de reajustarse y competir en casos en que las importaciones masivas afecten de manera grave a una rama de producción nacional de un producto en particular, tal y como ha sucedido con Celloprint".
La medida de salvaguardia, alega, se tomó en el marco de una exhaustiva investigación administrativa en que se ha dado amplia participación a las partes (solicitante y afectadas) para que expongan sus puntos de vista al respecto.
Aunado a lo anterior, continúa diciendo Celloprint, los argumentos de Pascual sobre el impacto a sus costos de producción "resultan poco creíbles", pues " el costo del empaque sobre el costo final de los productos no llega ni al 3%".
Pascual sostiene que el plástico representa más del 20% de su costo de producción.
Disputas envuelven al plástico
Galletas Pascual podrían subir de precio, pues el plástico representa más de un 20% del costo de producción.