La divisa estadounidense rompió el martes el piso psicológico de los 2.20 reales por primera vez desde el 19 de abril de 2001 y cerró a 2, 195, empujada por la mejora de la perspectiva de la nota de riesgo de Brasil de la agencia Standard & Poors.
La caída en picado del dólar en Brasil en momentos en que la divisa estadounidense recupera terreno frente al euro y otras monedas es consecuencia de una combinación de factores económicos positivos a nivel interno y externo, que pueden llevar al billete verde a situarse cerca de los dos reales.
"La situación confortable de la economía, el alto superávit comercial y la liquidez internacional que aumenta el flujo de dólares para Brasil, hacen que el piso del dólar se acerque a los dos reales", dijo el director de la corredora de bolsa brasileña Agora Senior, Alvaro Bandeira.
El especialista considera, sin embargo, que el dólar, que este año ha bajado un 17.3%, probablemente no cederá mucho terreno de ahora en adelante y "debe estar cerca del fondo del pozo". Desde enero de 2003, cuando asumió la presidencia Luiz Inácio Lula da Silva, hasta hoy, el real acumula una apreciación del 36%, según la agencia de clasificación de riesgo Austin Rating, lo que ha ayudó al país a mejorar el perfil de su deuda y mantener la inflación bajo control.
La excesiva apreciación del real tiene su lado preocupante, pues crea incertidumbre en algunos sectores, como los exportadores, que consideran que la balanza comercial del país, que este año debe registrar un superávit histórico, en algún momento será frenada por el dólar barato.
El efecto negativo va más allá, pues los sectores que compiten en condiciones cambiarias desfavorables tienden a reducir sus inversiones.
El formidable crecimiento del superávit comercial brasileño en los últimos años se ha basado en la alta demanda mundial de distintas materias primas, de las cuales el país es un gran exportador.