Economía

Dramática reducción de personal en empresas eléctricas


A pesar de lo que afirmaban los apologistas del traspaso del desaparecido IRHE a manos privadas, como Fernando Aramburú Porras, quien indicó que "la privatización no traería despidos, porque el mercado eléctrico iría creciendo y las nuevas empresas necesitarían más personal", actualmente la realidad es otra y ya cerca del 50% de los empleados han perdido sus puestos, lo que amenaza la existencia del propio sindicato de trabajadores.
De acuerdo a José Arosemena, secretario general del maltrecho Sindicato de Trabajadores del IRHE (SITIRHE), la salida masiva de empleados a través de mutuos acuerdos está afectando la membresía y las entradas económicas del gremio, que en los próximos meses podría enfrentar una difícil situación.
Indicó que, según sus últimos informes, en la distribuidora Metro Oeste de 1,494 trabajadores la planilla ha quedado reducida a 1,276. Igualmente sucede en la distribuidora Chiriquí, donde laboraban 374 obreros y ahora lo hacen 364, mientras que en la compañía Elektra de 981 empleados el número se ha reducido a 691.
Por su parte, en la empresa de transmisión, que todavía está en poder del Estado, de los 486 trabajadores que había inscritos en el sindicato ahora sólo hay 398.
En cuanto a las compañías de generación, Arosemena precisó que la situación es mucho más dramática, ya que en Bayano donde antes se desenvolvían 185 empleados, en estos momentos sólo laboran 41. En la empresa Chiriquí, S.A., donde antes había 173 obreros, en la actualidad los mismos se han reducido a 43.
En la hidroeléctrica Fortuna, la cantidad de trabajadores pasó de 120 a 76, en tanto que en Bahía Las Minas, que es la más afectada, de 437 empleados que trabajaban, únicamente han quedado 179.
Según el sindicalista, la situación se agrava si se analiza el hecho de que en un futuro los nuevos operadores recontratarán al mismo personal bajo la figura de servicios profesionales, lo que los haría inelegibles para pertenecer al sindicato.
Enfatizó que a ninguno de estos consorcios le conviene que haya un sindicato combativo que defienda los intereses de los obreros, por lo cual tratan de asfixiarlo, "porque así tendrían las manos libres para hacer lo que les dé la gana con los obreros".
Arosemena explicó que la baja en la membresía es de suma preocupación para el SITIRHE, debido a que el gremio tiene obligaciones mensuales fijas por unos 6 mil dólares, que incluyen el pago de la hipoteca del local donde funciona el sindicato, que asciende a 5 mil dólares y los gastos de representación de los directivos permanentes que abarcan alimentación y movilización.
Destacó que antes de la reestructuración del IRHE, las entradas del sindicato eran de unos 25 mil dólares mensuales; sin embargo, con la salida de más del 50% de los afiliados las mismas pueden bajar a menos de 15 mil dólares.
Arosemena explicó que si a estos 15 mil dólares se le restan los gastos fijos de la hipoteca y el de los directivos permanenteas, esto significa que el sindicato tendrá que operar con menos de 5 mil dólares por quincena, lo que no les alcanzaría para cubrir las necesidades de los trabajadores.
Recalcó que esto se debe a que las empresas del sector eléctrico se encuentran muy diseminadas en la geografía nacional. Por lo tanto es necesario que cada vez que se realiza una gira de trabajo se tenga que contar con viáticos para varios días de viaje.
Para Arosemena, la única solución por el momento es transformar el SITIRHE de un sindicato empresarial a uno industrial, lo que permitiría la integración de empresas afines al sector eléctrico, lo cual ayudará a aumentar la membresía que se perdió como consecuencia de los despidos y mutuos acuerdos.
Sin embargo, esto no ha sido posible porque algunos dirigentes en contubernio con los nuevos operadores se han negado a recoger la firma de los obreros en algunos centros de trabajo, paso que es necesario para presentar la solicitud ante el Ministerio de Trabajo.


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101 años de Panamá América

 
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