American Airlines evitó por poco la quiebra gracias a los sacrificios salariales aceptados por sus empleados pero la mayor compañía aérea del mundo está lejos de haber eliminado sus problemas debido a la crisis sin precedentes que golpea al transporte aéreo estadounidense.
"La situación financiera de American es frágil y sus perspectivas son inciertas", pese a las importantes reducciones salariales -1.800 millones de dólares por año, equivalente a 21% de la masa salarial- aceptadas por los 100,000 empleados de la compañía, advirtió su presidente Don Carty.
"El éxito de nuestros esfuerzos aún no está garantizado debido a un ambiente financiero y económico hostil", añadió Carty, poco después del anuncio el miércoles de noche de la ratificación de los recortes salariales por parte de las azafatas y sobrecargos, la última categoría de personal en aceptar las medidas.
Las bajas de los salarios, de entre 15% y 25% según los casos, fueron ratificadas a regañadientes como refleja el ajustado resultado del escrutinio. Solamente el 52% del personal de vuelo y 53% de los mecánicos se pronunció a favor de los mismos.
Los asalariados eligieron "entre lo malo y lo peor", es decir, entre una caída de sus remuneraciones y la quiebra de la empresa, resumió el presidente del sindicato de azafatas y sobrecargos, John Ward.
La dirección había en efecto amenazado con pedir "de inmediato" la protección del capítulo 11 de la Ley de Quiebras, equivalente a un concordato, si los acuerdos alcanzados con los sindicatos no eran ratificados por todas las categorías de personal.