El presidente Eduardo Duhalde, que durante meses agitó el fantasma del contagio regional de la crisis argentina, reiteró su pedido de ayuda a la comunidad internacional para su país, Brasil y Uruguay, la víspera de la llegada del secretario del Tesoro estadounidense Paul O’Neill a su vecino norteño.
“Están tan vinculadas nuestras economías que sostengo que la crisis argentina influyó” en las de Uruguay y Brasil, países que también visitará O’Neill a partir de hoy domingo, aseguró el mandatario a radio Nacional.
Con ese argumento, Duhalde recibirá el martes al enviado del presidente George W. Bush, pese a que hasta ahora, ni en el seno de sus socios continentales, ni con los países industrializados o los organismos de crédito tuvo éxito la estrategia del contagio, principal argumento para que no se olviden de Argentina, castigada por cuatro años de recesión.
Antes de viajar hacia Sudamérica, O’Neill hizo un gesto en dirección a Buenos Aires, cuando aseguró el jueves que su país espera ansiosamente que el Fondo Monetario Internacional (FMI) reanude el crédito a Argentina.
Buscó, de paso, atenuar el impacto de sus acusaciones, días antes, cuando dejó flotar la sospecha de que la asistencia a los países del Cono Sur podría terminar en “cuentas bancarias en Suiza”.
En momentos en que en Montevideo se viven escenas de saqueos a comercios que recuerdan la crisis que precipitó la renuncia de Fernando de la Rúa en diciembre pasado, Duhalde sostuvo que “el FMI y los grandes países industriales tienen que responder más rápidamente” porque “la ayuda internacional aliviaría la cuestión social” en la región.
La sucesión de escándalos financieros enfrió seriamente la confianza que los accionistas ponen en las empresas estadounidenses y el retorno a una situación de déficit de las cuentas públicas limita el margen de maniobra de la administración Bush para decidir nuevas medidas de reactivación.
"Mientras las preocupaciones por los problemas contables de las empresas comenzaban a disiparse, nuevas inquietudes sobre la fuerza de la economía aparecieron", subrayó Lynn Reaser, jefe economista de Bank America Capital Management.
La única buena nueva es la ausencia de inflación, que da a la Fed el margen de maniobra necesario para bajar aún más sus tasas.
"Uno de los argumentos más fuertes contra una rebaja de las tasas a partir de agosto es que semejante iniciativa daría la impresión que la Fed quiere volar en ayuda de la bolsa y quizás incluso de la presidencia" , señaló el banco Wachovia Securities en su informe semanal de coyuntura.