El PIB estadounidense aumentó a un ritmo del 3,9 % en el tercer trimestre, el ritmo más rápido del último año y medio, informó ayer el Gobierno.
El dato superó las previsiones del consenso de analistas, que habían adelantado un crecimiento del 3,1% en el periodo y pone de manifiesto la capacidad de la primera economía mundial para capear la crisis del sector inmobiliario que sufre el país.
El gasto de los consumidores, las mayores exportaciones y el repunte de las inversiones empresariales dentro de Estados Unidos contribuyeron a impulsar la actividad económica.
El Producto Interior Bruto (PIB) es el mejor barómetro de la salud económica al incluir todos los bienes y servicios que se producen en el país.