La economía de los Estados Unidos se ha colocado al borde de la recesión al crecer el Producto Interior Bruto (PIB) un 0,7% en el segundo trimestre de este año, el peor resultado de este indicador en ocho años. Con el consumo en su nivel más bajo en cuatro años y la mayor caída de las inversiones en el sector industrial en dos décadas, el pesimismo es la nota dominante ante la sospecha de que tampoco en el tercer trimestre la economía saldrá del bache en el que se encuentra.
Las bolsas de Wall Street notaron de inmediato el impacto del preocupante resultado del PIB difundido por el Departamento de Comercio, y abrieron la última sesión de la semana con una tendencia a la baja. Poco después de la apertura de la sesión, el promedio Dow Jones de Industriales, que mide la variación de 30 grandes empresas, bajaba 68,92 puntos (un 0,66%), para situarse en los 10.386,71, tras ganar la víspera 49,96 puntos (un 0,48%).
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ya había advertido en sus dos últimas intervenciones ante sendos comités de las dos cámaras del Congreso que la crisis no ha tocado fondo.
Ello implica que los resultados del tercer trimestre pueden seguir siendo negativos y aumentan las posibilidades de que la economía se deslice hacia los números rojos, lo que repercutiría en el resto del mundo, especialmente en Latinoamérica. Desde el punto de vista técnico, se considera que se registra una recesión cuando hay dos trimestres consecutivos con un crecimiento negativo. La última recesión se produjo en 1991 y desde entonces la economía de los Estados Unidos creció de manera ininterrumpida en una de las décadas de mayor prosperidad del país.
En el segundo trimestre de este año, los recortes del 13,6% en las inversiones en el sector industrial explican el leve crecimiento económico en el segundo trimestre, después de que en los primeros tres meses del año el PIB creciese a un ritmo anual del 1,3%.
Esta caída en las inversiones en el sector industrial es la mayor desde 1982, cuando el país atravesó su peor recesión en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.
La reducción de inversiones en computadoras y productos informáticos fue aún mayor: el 14,5%, lo que explica la caída en las previsiones de ingresos y en los beneficios de las empresas de este sector, según informó el Departamento de Comercio.
La mayoría de los economistas esperaba un mejor resultado para este segundo trimestre, aunque los más pesimistas pronosticaron un crecimiento negativo. Desde que en el primer trimestre de 1993 el PIB creció un 0,1%, no se había experimentado un resultado tan bajo.
Por ello, cobra fuerza la posibilidad que ya Greenspan dejó entrever de un recorte adicional de los tipos de interés, después de haberse aprobado seis consecutivas reducciones desde principios de año. La Reserva Federal podría decidir en agosto una reducción de los tipos de interés, ya que las presiones inflacionistas sigue bajo control. Pero esos recortes no han servido hasta ahora de revulsivo para impulsar el crecimiento económico.
El presidente George W. Bush espera que la devolución de impuestos que los contribuyentes han comenzado a recibir -un máximo de 600 dólares para las parejas con hijos- puede servir para espolear el consumo y empujar al alza el crecimiento económico.
El moderado consumo ha sido, no obstante, hasta ahora el principal indicador que ha permitido que la economía estadounidense no entrase en un período de crecimiento negativo, ya que durante el segundo trimestre creció un 2,1%, el más bajo en cuatro años.
BUSH PIDE AL CONGRESO PODERES PARA ALCANZAR ACUERDOS COMERCIALES
El presidente estadounidense George W. Bush renovó ayer su pedido al Congreso de Estados Unidos para que le dé el poder de "autoridad de promoción comercial" (APC) para alcanzar acuerdos comerciales.
"Le estoy pidiendo al Congreso que me la dé (la APC) por el bien de los americanos", dijo durante un discurso frente a los Future Farmers of America,.306 miembros en 50 estados, así como en Puerto Rico y las islas Vírgenes.
Bush dijo que necesitaba la autoridad "por el bien del sector agrícola, de manera que pueda utilizar mis esfuerzos para tirar las barreras comerciales, las tendencias proteccionistas en el mundo que impiden a nuestros productos ingresar a los mercados".
La APC, anteriormente conocida como "fast-track", autoriza al poder ejecutivo a negociar, aunque consultando frecuentemente con el Congreso el contenido del trato.Una vez que se llega a un acuerdo con otro gobierno, el Congreso puede ratificarlo o rechazarlo, pero no modificarlo. Sin la autorización, Estados Unidos se verá en serias dificultades para adelantar las negociaciones del ALCA y el acuerdo de libre comercio que está negociando con Chile.