La economía europea ha pillado la gripe de Estados Unidos, y es posible que siga enferma más tiempo que esta.
Una inflación tenaz y los déficit fiscales pueden impedir que las autoridades de los 15 países que comparten el euro bajen las tasas de interés y los impuestos tan rápidamente como sus homólogos de Estados Unidos. Mientras, las leyes de trabajo europeas harán más difícil que las compañías vuelvan a ser rentables mediante la reducción de las plantillas de empleados. "La desaceleración europea se prolongará notablemente más que la de Estados Unidos", dijo en una entrevista el nobel Edmund Phelps, profesor de Economía en la Universidad de Columbia en Nueva York.
El año próximo "puede ser un periodo de `desacoplamiento al revés", en que la economía estadounidense disfrute una recuperación acusada y la economía de la zona del euro se estanque", dice Dario Perkins, economista primero para Europa en ABN Amro Holding NV en Londres.
Añade que Europa se verá lastrada por "una economía relativamente inflexible y una inflación `pegajosa"'.
"Los riesgos apuntan a la baja", dijo Trichet a los periodistas en Tokio, tras una reunión de directores de bancos centrales y ministros de hacienda del Grupo de Siete potencias industrializadas.