La economía global crecerá en 2005 con menos dinamismo que este año por la escalada del petróleo y puede verse amenazada por ello por presiones inflacionistas, según el presidente del Grupo de los 10 (G-10), Jean-Claude Trichet.
Al término de la reunión de titulares de bancos centrales de países industrializados en Basilea ayer, Trichet hizo un análisis menos optimista de las perspectivas de crecimiento de la economía mundial, tras elogiar el camino avanzado por gran parte de las naciones en desarrollo.
Sin dar cifras concretas, el banquero francés explicó que esta evolución de "ligera desaceleración del crecimiento, pero que permanece muy estable", es comprensible dado que la economía global habrá probablemente tenido un ritmo de "los más dinámicos en los últimos 30 años". Este análisis concuerda con la gran mayoría de pronósticos hechos por organizaciones internacionales, que dan a Estados Unidos un crecimiento del 3.4% en 2005, a Japón un 2.1% y a la eurozona, un modesto 1.9% para 2005.
El Banco Central Europeo tendrá que reducir probablemente sus previsiones trimestrales en diciembre a una horquilla menor que la de septiembre, que situó entre el 1.8 y el 2.8%.
Sin embargo, hay varios factores que pueden ensombrecer las perspectivas relativamente optimistas para el año próximo, que van desde una ulterior subida de los precios de los carburantes, a las presiones inflacionistas derivadas de ella y a una evolución no deseada en los mercados de divisas.
En su calidad de presidente del BCE, Trichet hizo una clara "intervención verbal" contra la apreciación del euro al comentar que esta entidad no quiere "movimientos brutales" de los mercados.