Aunque la economía mundial refleja un gran recuperación luego de las crisis regionales de finales de los años 90 y está prometiendo un exuberante crecimiento de más de cuatro por ciento en el inicio del nuevo milenio, el panorama para Latinoamérica será moderado con un crecimiento de alrededor del 2.5% dijo ayer la OCDE.
La causa se la atribuye la ICDE al endurecimiento de la política presupuestaria y la presión al alza sobre las tasas, que agrupa a los 29 países más industrializados, en un informe divulgado ayer.
El documento identifica que "el mayor riesgo negativo para América Latina sería una reacción desfavorable de los mercados internacionales de capitales a un endurecimiento monetario en Estados Unidos, al mismo tiempo que se debilita la actividad" y recomienda que Estados Unidos proceda a un aumento paulatino de sus tipos de interés, hasta situarlos en el 7,5% en 2001.
La OCDE, que tiene su sede en París, es una organización intergubernamental encargada de evaluar las economías de los países miembros y proponer políticas económicas y sociales.
Dice que la región latinoamericana inició su recuperación a finales de 1999 y la misma se está acelerando, exceptuando a Argentina en donde la situación económica sigue siendo frágil, y de Ecuador, donde la crisis financiera no ha sido resuelta, mientras que en la mayoría de países latinoamericanos hay un realce rápido.
La OCDE puso especial énfasis en la situación brasileña, de la que espera en 2000 "un crecimiento superior al 3%, una mejoría del empleo, la progresión de los ingresos reales y una cierta flexibilización de las condiciones monetarias estimularán el consumo privado en el segundo semestre del año".
"El consumo y la inversión privada deberían contribuir a un crecimiento del PIB (brasileño) del 4% en 2001", añade el informe.
El informe de la OCDE también advierte que la fiebre de la "nueva economía" que recientemente ha conquistado los mercados de valores, podría aguar la fiesta, resaltando que los ciclos de auges fueron seguidos por caídas y recesiones en los años 70 y 80, cuando la euforia se salió de control.
La organización pronosticó un crecimiento mundial de 4,3 por ciento en el 2000 y una expansión de 3,8 por ciento en el 2001 después de un crecimiento de 3,1 por ciento el año pasado.
Asimismo, auguró un crecimiento en Estados Unidos de 4,9 por ciento este año y una disminución del mismo a 3,0 por ciento en el 2001, como resultado de las subidas a corto plazo de las tasas.
En la zona euro, de 11 países, los prospectos de crecimiento y de disminución de la tradicionalmente alta tasa de desempleo son las mejores en una década, dijo.
La organización pronosticó un crecimiento del Producto Interno Bruto de 3,5 por ciento para este año y de 3,3 por ciento para el 2001, después de 2,3 por ciento en 1999.
"La economía mundial sigue rebotando fuertemente de la desaceleración 1997-98 asociada con la crisis de las economías emergentes y se está desarrollando más favorablemente que lo había hecho en más de una década", dijo la organización con sede en París.
Fuera de la zona de la OCDE, muchas economías emergentes deberían ver un rápido crecimiento en el 2000 y en el 2001, extendiendo la sólida recuperación de 1999.
La aparición de una nueva economía basada en la alta tecnología y la actividad relacionada con la Internet promete nuevas fuentes de crecimiento, pero los mercados financieros deben adoptar una sobria postura frente a las valoraciones de las acciones.
"El optimismo sobre la nueva tecnología y los prospectos de productividad han conducido a los mercados financieros a establecer valoraciones de activos que frecuentemente han estado desconectados con los precedentes históricos", advirtió la OCDE.
"Ese tipo de circunstancias, cuando casi todas las noticias económicas son buenas, brindan una invitación al exceso y hacen recordar los auges mundiales de finales de los años 70 y 80, que culminaron con un incremento de la inflación, desequilibrios financieros y, eventualmente, recesión generalizada", dijo el informe.
La OCDE agregó que espera que la Reserva Federal de Estados Unidos haya elevado la tasa de fondos federales a 7,25 por ciento para cuando llegue agosto, desde el actual 6,50 por ciento, para frenar el ritmo de expansión. También espera que la Fed suba la tasa aún más si eso no llega a frenar el crecimiento.