La caída en el gasto de los consumidores, el enfriamiento del mercado inmobiliario y la reducción en las inversiones empresariales fueron los detonantes del enfriamiento económico.
Algunas partidas, como el gasto en bienes duraderos, que incluye artículos como los automóviles, experimentaron el mayor traspié desde que en 1987 el indicador se contrajo un 23.2%o.
La cifra ¿, además, no resiste las comparaciones, al llegar después de un robusto crecimiento del 4.1% en el tercer trimestre.
Con los datos sobre la mesa, economistas y mercados se dedicaban a conjeturar qué puede deparar el futuro tras la decepcionante evolución trimestral: en Wall Street existía el consenso de que entre octubre y diciembre el repunte del Producto Interior Bruto (PIB) había sido del 2.8%.
Los expertos consultados mantenían la sangre fría y destacaron que pese a flojear en la recta final del año, EE.UU., creció a un saludable ritmo del 3.5% en 2005, aunque por debajo del 4.2 del año anterior.
Estamos convencidos de que el número se revisará al alza, señaló Steve Ricchiutto, economista jefe en EEUU del banco ABN Amro. Ken Goldstein, economista de la firma de análisis The Conference Board (Nueva York), que emitió uno de los pronósticos más acertados al vaticinar un repunte del 1.6% en el cuarto trimestre, señala que las cosas no están mal, pero tampoco para tirar cohetes.
Pensamos que en 2006 la economía se moderará y que el crecimiento anual quedará por debajo del 3%, dijo Goldstein.
El economista del Conference Board cree que el gasto de los consumidores, que supone más del 60% del PIB, será el principal lastre en los meses venideros.
Los consumidores están preocupados con la inflación, sobre todo con los precios de la gasolina y con el hecho de que sus sueldos aumentan poco", destacó Goldstein, quien prevé que los ciudadanos estadounidenses se aprieten aún más el cinturón. El gasto de los consumidores aumentó a un ritmo del 1.1% en el cuarto trimestre, el menor nivel desde 2001. La menor inversión empresarial es otro de los nubarrones en el horizonte que inquieta a analistas como Anthony Chan, economista del banco de inversión JP Morgan, que califica la tendencia de "decepcionante".
Las inversiones de las compañías estadounidenses aumentaron a un ritmo del 2.8% en el cuarto trimestre, muy por debajo del 8.5% del tercer trimestre y el nivel trimestral más débil desde la caída del 1.1% a principios de 2003. Los mercados prestaron también hoy especial atención a las cifras de inflación en el informe sobre el PIB, según las cuales los precios aumentaron un 2.6 por ciento en el cuarto trimestre, por debajo del 3.7% del tercer trimestre.
La Fed se reúne el martes para decidir si aumenta sus tipos de interés de referencia, los "Fed Funds". La reunión de la Fed será además, la última de Alan Greenspan, el mítico presidente del organismo que dejará la entidad tras más de 18 años al frente del banco central estadounidense.
Sin embargo, cuando se excluyen la energía y los alimentos y se analiza la inflación subyacente, la que sigue la Reserva Federal (Fed) para fijar su política monetaria, los precios subieron un 2.2%, por encima del 1.4% del tercer trimestre. Esos datos sugieren que las presiones inflacionistas estarían afectando a una amplia gama de productos como comida y la energía.