La economía panameña empieza a ajustarse a los cambios abruptos que presenta el mercado internacional.
Prueba de ello es que el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) registró en octubre pasado un 4.75%, bajando en noviembre a 3.47%.
En julio el IMAE finalizó en 12.91% y en agosto 9.40%, según cifras de la Contraloría General de la República.
El economista Aristides Hernández reiteró que en octubre y noviembre la tendencia del crecimiento bajó con respecto al comportamiento que había tenido durante el año, lo que demuestra que la economía "comienza a resentir los efectos de la crisis internacional".
Entre los sectores que se verán afectados, agregó, están los vinculados al comercio exterior, como es el caso de la Zona Libre de Colón, las exportaciones e incluso la banca.
Mientras, el también economista Marco Fernández indicó que el crecimiento económico durante este año se verá afectado por la baja demanda de exportaciones del mercado europeo y estadounidense.
Fernández manifestó recientemente que sino aprendemos a sobrellevar la crisis mundial y atraer la inversión extranjera, el Producto Interno Bruto disminuirá y el crecimiento de la economía podría colocarse por debajo del 5% que ya estaba proyectado, y llegar incluso a un 3%.
Explicó que este decrecimiento no llevará a Panamá a una recesión, pero que puede desatar una crisis en un país que se había mantenido en franco desarrollo.
Para Otto Wolfschoon, de la Asociación Bancaria de Panamá, el sistema financiero del país ha sido parte del crecimiento económico, y se mantiene sólido, "pero nuestra propensión a prestar ha bajado, y la intención actual por mantener una liquidez ha subido, producto de la situación mundial".