A pesar de que mucho se ha hablado del impacto económico y social que significaría para el sector agropecuario, un TLC con EU, las cifras reveladas hasta hace poco por el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) son sorprendentes.
En términos socioeconómicos el costo de la apertura del mercado para el sector agropecuario significaría que dejarían de circular en la economía $563.9 millones que provienen del valor de la producción que genera esta actividad.
Este impacto se desarrollaría en un escenario de "0 arancel", abierto a la importación, según destaca el estudio preliminar titulado "Algunas valoraciones económicas y sociales, ante la apertura total del mercado nacional para 12 productos agropecuarios" preparado por el IMA.
Según la entidad este documento, hecho público después de 4 meses de preparación, pretende constituirse en aporte para reforzar la estrategia de negociación que adelantaría Panamá con respecto a los TLC con distintas naciones.
Las cifras que aparecen en el estudio fueron obtenidas de fuentes de precios y mercados nacionales e, internacionales y consultas con los gremios activos en la producción de los 12 rubros analizados, además de expertos del sector agropecuario y consultores privados.
Allí se indica, que uno de las principales repercusiones radica en el aumento de la pobreza en el campo, pues se disminuirían 48,203 empleos directos, de los cuales 17,996 corresponden a empleos directos agrícolas y 30,207 empleos directos pecuarios.
El estudio considera que además de los 12,436 productores agrícolas, y 15,854 productores pecuarios afectados también quedarían ociosas 139,327 hectáreas que se han dedicado al cultivo nacional, lo que implicaría una afectación directa a la actual infraestructura productiva agrícola en el campo y al área utilizada para la producción pecuaria.
Se estima que ambas áreas se valoran en varios cientos de millones de balboas repartidos en molinos, sistemas de riego, mejoras en las fincas, planteles productivos de cría y ceba de animales, maquinaria y equipo, entre otros.
Pero los efectos no terminan allí, porque también tendría repercusiones en la agroindustria manufacturera, con valores en activos fijos estimados en B/.689.4 millones de dólares, de las cuales dependen 14,289 personas empleadas registradas en este sector.
Entre otros efectos negativos también se vislumbra la total dependencia a las importaciones, trayendo como consecuencia la fuga de divisas por el orden de B/.384,148,044 destinados a la compra de éstos rubros en el extranjero, que antes se adquirían internamente.
A lo anterior también hay que añadir la disminución en B/.212.1 millones en concepto del valor de la producción agrícola nacional, la pérdida de mano de obra en concepto de valor de jornales por B/.18.9 millones pagados a los trabajadores agrícolas. Los cuales representan 17,996 empleos directos sin incluir a los dueños de las fincas, es decir, el productor.
Pero el desglose no termina allí, ya que también se registraría una disminución de B/.351.8 millones de dólares en concepto de valor de la producción pecuaria, que representan B/.71.6 millones de jornales pecuarios que corresponden a 30,207 empleos directos solamente.
De esta forma el efecto global, es un escenario de inseguridad alimentaria, absorción de los riesgos del mercado internacional (precios altos, desabastecimiento de la oferta, entre otros) y que a nivel interno, y en momentos de crisis agudizaría la imposibilidad de abastecer en el corto plazo la demanda para consumo de alimentos.
Las razones? Porque se provocaría el abandono de las infraestructuras productivas del sector agropecuario del país, ya que al importar desaparecen actividades complementarias que generan valor agregado a la economía nacional y al proceso productivo.
Estas son el transporte de productos e insumos, producción de empaques y embalajes, procesos agroindustriales que se aplican a los granos, cebollas, café, y matanza de ganado, entre otras actividades derivadas de la industria pecuaria y otras de tipo agrícola.
Hatuey Castro, director del IMA, apuntó que es recomendable tomar como referencia estos elementos porque existe un impacto negativo sobre la producción nacional.
Por lo que consideró que ante este panorama es prudente incrementar programas de fomento a la producción, para que la volatibilidad de los mercados internacionales, influyan lo menos posible en las actividades del sector agropecuario.
Sin embargo agregó que todo dependerá del establecimiento de una política agropecuaria de Estado para "garantizar una reconversión al sector agro".
Ello "en la medida de que el Estado cuente con los recursos necesarios de financiamiento, para la investigación, abrir oficinas comerciales en el exterior y se pueda estimular la producción y la productividad" recalcó.
Según el Censo Agropecuario, 2001 en la República de Panamá hay un total de 236,613 explotaciones agropecuarias, en una superficie de 2.77 millones de hectáreas y una participación de 232,464 productores.
La producción agropecuaria implica la explotación de una gran cantidad y variedad de cultivos y animales que benefician directa e indirectamente a 1,199,152 personas residentes en el área rural, (37.8%) de los 3,172,360 habitantes de la República, según Contraloría.
Su gran valor interno de aporte alcanza un monto de B/.14.7 millones que dejados de producir y al ser sustituidos por importaciones crearía un efecto económico social irreparable.
Actualmente se siembran 75,000 hectáreas que producen 5.8 millones de quintales de arroz, cuyo valor bruto es de B/.86.9 millones.
Su aporte en valor de la producción a la economía es por B/.56.5 millones y genera jornales por un valor de B/.8,223,768 millones.
Estas empresas generan 4,560 empleos directos valorados en B/.9,849,600 pagados en concepto de jornales.
En base al sacrificio totalizado en 1,811,058 animales. Los empleos directos se estimaron en 19,647 valorados en B/.36,779,184 pagados en concepto de jornales.
Administra 83.0 millones de aves. La industria genera 6,000 empleos directos valorados en B/.25.0 millones anuales.
La producción de leche para el periodo 2000-2001 fue de 264,843,865 millones de litros cuyo valorse estimo en B/.44.5 millones.