El Congreso de EE.UU. logró a última hora y de manera inesperada a finales de año sacar adelante uno de los principales reclamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la reforma del sistema de cuotas para otorgar mayor peso político a las economías emergentes en la institución financiera.
Desde 2012, la directora del Fondo, Christine Lagarde, no había dejado pasar la oportunidad de instar primero y criticar después a EE.UU., por su retraso de cara a la propuesta de reforma interna del organismo para reflejar el ascenso de potencias emergentes como China, la India o Brasil en la economía global.
En la reunión del G20 en noviembre, los gobernantes de los Brics expresaron de nuevo su "profunda decepción" por la falta de progresos en la reforma.
Por ello fue una sorpresa cuando el viernes 18 de diciembre, los congresistas estadounidenses aprobaron un gran paquete presupuestario para el 2016 y su aprobación para la reforma del FMI.
Poder
- En la última Asamblea Anual del organismo, celebrada en Lima en octubre, pocos de los asistentes se mostraban optimistas sobre la reforma del sistema de cuotas de pago que hacen al FMI, estructura base del Fondo y que decide el poder de voto de cada uno de sus 188 países miembros.