La educación formal, profesional y la capacitación en el trabajo son requisitos que responden a las señales que envía el mercado.
El mercado impone pautas de competitividad y de desempeño individual y empresarial eficientes; define elementos que demarcan una relación entre el sistema educativo y el productivo.
Así, la formación educativa y la capacitación deben responder a los cambios que se introducen en los sistemas productivos, a partir de los procesos de globalización, de las modernas formas de organización del trabajo y de aplicación de nuevas tecnologías con base informática.
Las competencias que exigen los mercados implican una amplia calificación profesional, más completa y versátil que el conjunto de conocimientos asociados a un trabajo específico, una capacidad de transferibilidad de las competencias que le permita al trabajador reconvertirse en puestos de trabajo diferentes, o tenga movilidad laboral. En este sentido, las competencias deben orientarse hacia el orden práctico, técnico y tecnológico.
Finlandia uno de los países más competitivos del mundo producto del conocimiento, la educación secundaria superior profesional ha sido adaptada para un ajuste mejor a las nuevas situaciones económicas y políticas. La estructura, el currículo y la metodología de la educación profesional han sido renovadas según las expectativas de la economía basada en conocimientos y competencias requeridas por el mercado laboral.
La educación actual debe tener la capacidad de comprender las señales que envían los mercados y adecuarse a su dinámica, debemos recordar que en economías con mercados competitivos la oferta se debe adecuar a la demanda.