La huelga indefinida que mantienen más de 60,000 educadores costarricenses desde el pasado lunes se encuentra ayer en un punto muerto ante la imposibilidad de un acuerdo entre el Gobierno y los dirigentes de los maestros.
Mientras el Gobierno insiste en que solo resta por resolver una de las demandas, el asunto de las pensiones, las organizaciones de los educadores aseguran que no hay acuerdo en ninguna de las peticiones que los llevaron a la protesta.
"Definitivamente el lunes no habrá clases", aseguró de manera categórica el presidente del Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC), Gilbert Díaz, uno de los tres sindicatos que llamaron al paro laboral, para luego subrayar que están a la espera de que les llame el gobierno para continuar conversaciones.
Sobre las irregularidades en el pago de salarios, por un error en el sistema informático, y la garantía de recursos para comedores escolares y las Juntas de Educación, no hay acuerdo, aseguró. "Si el gobierno dice lo contrario, está mintiendo", afirmó Díaz.
Pero el mismo presidente de la República, Abel Pacheco, declaró a la prensa que solo resta por resolver el tema de las pensiones, que están en manos de la Procuraduría General de la República y la Sala Constitucional. "Yo no estoy en capacidad de resolver eso porque estaría saltándome (violando) las leyes", dijo el gobernante.