El Gobierno de EE.UU. pretende lanzar un plan de rescate para los estadounidenses amenazados con el desahucio y una reforma profunda de la regulación financiera del país, como respuesta a la crisis económica por la que pasa.
La violencia puede haberse recrudecido en Irak, pero la economía es ahora el tema que domina las intervenciones del presidente George W. Bush y la agenda de su administración. No es para menos, pues el país vive la crisis inmobiliaria más profunda desde la Gran Depresión de 1929, que ha contagiado debilidad al resto de la economía y ha provocado grandes pérdidas a las instituciones financieras. El presidente Bush destacó en un mensaje radial que más de 130.000 familias han podido refinanciar sus préstamos.