Estados Unidos celebró ayer el Día del Trabajo, víspera este año del comienzo de la Convención Demócrata que se celebrará en Charlotte (Carolina del Norte) y en medio de la disputa electoral en la que los republicanos están utilizando las debilidades de la economía como arma fundamental.
Para el presidente estadounidense, Barack Obama, ayer no era un día festivo, y continuará su campaña precisamente frente a un sindicato de trabajadores de la automoción en el decisivo estado de Ohio, mientras que su rival, el candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, descansa en su residencia de Nuevo Hampshire, informaron las campañas de ambos. Romney, que ya celebró la semana pasada la Convención Republicana en la que fue nominado oficialmente como candidato presidencial, también visitó de sorpresa el estado de Luisiana, afectado en los últimos días por el paso del huracán Isaac, una visita que hizo ayer el presidente estadounidense.
A apenas dos meses de las elecciones presidenciales, la tasa de desempleo se sitúa en el 8.3% según los últimos datos emitidos por el Departamento de Trabajo, una cifra muy elevada todavía pese a los síntomas de recuperación de la economía estadounidense.
Sin embargo, pese a las malas cifras, el sindicalismo cierra filas entorno al presidente estadounidense, y manifiesta su distanciamiento con una oposición republicana crítica con las uniones gremiales.
Durante la Convención Republicana la semana pasada, algunos de los oradores estrella arremetieron contra los sindicatos, que cuentan con un débil índice de afiliación del 6.9% en el sector privado.
“Ellos (los demócratas) creen en los sindicatos de maestros, nosotros creemos en los maestros”, reprochó el gobernador de Nueva Jersey, Christie.